Implante dental paso a paso: cuánto dura todo el tratamiento

Un tratamiento de implante dental completo suele durar entre tres y seis meses, desde la primera visita hasta que la corona definitiva está colocada y masticando. La mayor parte de ese tiempo no se pasa en el sillón: se pasa esperando a que el hueso y el implante se unan, un proceso llamado osteointegración. Las citas reales en la clínica son pocas y cortas.

El tratamiento tiene cinco fases: estudio y diagnóstico, colocación del implante, integración en el hueso, colocación de la corona y revisiones de mantenimiento. En este artículo te contamos qué ocurre en cada una, cuánto dura y qué vas a notar tú.

Los plazos de este artículo son horquillas orientativas del tratamiento en general. Tu calendario concreto depende de tu hueso, de la zona de la boca y de si hace falta extraer o regenerar antes. Solo se puede fijar después de una valoración clínica.

Resumen del proceso en una tabla

Fase Qué se hace Cuánto suele durar
1. Estudio y diagnóstico Exploración, radiografía o TAC 3D, plan de tratamiento y presupuesto 1-2 citas, en pocos días
2. Colocación del implante Cirugía ambulatoria con anestesia local 1 cita, de 30 a 60 minutos por implante
3. Osteointegración Espera: el hueso se une al titanio Habitualmente de 2 a 6 meses
4. Corona definitiva Toma de registros, prueba y colocación 2-3 citas en 2-4 semanas
5. Revisiones Control y mantenimiento periódico De por vida

Si además hay que extraer un diente o regenerar hueso, se suman semanas o meses a la fase 3. Es el motivo más frecuente por el que un tratamiento se alarga más de lo previsto.

Fase 1: primera visita, TAC y plan de tratamiento

Todo empieza por saber qué hay debajo de la encía. En la primera visita se explora la boca, se valora el estado de las encías y se hace un estudio radiológico. Para colocar un implante no basta con una radiografía convencional: hace falta un TAC dental en 3D, porque es la única forma de medir el grosor y la altura del hueso y de ver por dónde pasan el nervio dentario y el seno maxilar.

Con esas imágenes se planifica la posición exacta de cada implante antes de tocar nada. Es la parte del tratamiento que más determina el resultado y la que menos se ve. En nuestra clínica el diagnóstico se hace con flujo digital y el plan se te enseña en pantalla antes de que decidas.

Aquí también se detecta si hay algo que tratar antes del implante. El caso más habitual es una enfermedad de las encías: colocar un implante en una boca con periodontitis activa es sembrar el fracaso, así que primero se estabiliza con tratamiento periodontal y después se implanta.

De esta fase sales con un plan escrito, un presupuesto detallado y una fecha. No con un implante.

Fase 2: colocación del implante

La cirugía se hace en la clínica, con anestesia local y de forma ambulatoria: entras caminando y te vas caminando. Un implante unitario suele llevar entre treinta minutos y una hora; varios implantes a la vez, algo más.

El procedimiento consiste en abrir un acceso en la encía, preparar el lecho en el hueso con fresas calibradas y enroscar el implante de titanio en la posición planificada. Después se cierra la encía con unos puntos. No duele durante, porque la zona está anestesiada; lo que se nota es presión y vibración.

Para pacientes con miedo al dentista o con reflejo nauseoso marcado existe la sedación consciente, que permite hacer la intervención estando relajado y sin recuerdo desagradable del proceso.

Qué esperar los primeros días

El postoperatorio de un implante suele ser más llevadero de lo que la gente imagina. Lo normal es:

  • Inflamación y algo de hematoma los dos o tres primeros días, con el pico habitual a las 48 horas. A partir de ahí, baja.
  • Molestia, no dolor intenso, que se controla con la analgesia que te paute tu odontóloga.
  • Dieta blanda y fría los primeros días, masticando del lado contrario.
  • Nada de fumar. Es la recomendación que más se salta la gente y la que más perjudica la cicatrización de la encía y del hueso.
  • Higiene suave en la zona, sin cepillar directamente sobre los puntos hasta que te lo indiquen.

Los puntos se retiran habitualmente entre los siete y los diez días, en una cita de cinco minutos.

Fase 3: osteointegración, los meses de espera

Esta es la fase más larga y la que más desconcierta, porque no pasa nada visible. El hueso va creciendo en contacto con la superficie del titanio hasta anclarlo. Es un proceso biológico y no se puede acelerar: por eso el tratamiento dura meses aunque las citas sean pocas.

La espera suele ir de dos a seis meses, y depende sobre todo de dos cosas: la calidad y densidad del hueso —la mandíbula suele integrar antes que el maxilar superior— y de si ha hecho falta regenerar. Si se ha puesto injerto o se ha hecho una elevación de seno, el plazo se alarga.

Durante estos meses no te quedas sin diente. Según el caso se coloca una prótesis provisional —fija o removible— para que puedas comer y sonreír con normalidad. Es un tema que conviene preguntar en la fase 1, porque cambia bastante la experiencia del tratamiento.

En algunos casos concretos, cuando el hueso es de buena calidad y la estabilidad del implante en el momento de colocarlo es alta, se puede poner un provisional fijo sobre el propio implante en las primeras horas. No es una opción para todo el mundo y la decisión es estrictamente clínica.

Fase 4: la corona definitiva

Cuando el implante está integrado se comprueba y se pasa a la parte visible. Se toman registros —hoy en día, cada vez más, con escáner intraoral en lugar de pasta de impresión—, el laboratorio fabrica la corona y se prueba antes de cementarla o atornillarla.

Aquí se decide el material. La metal-cerámica es resistente y de coste contenido; el zirconio es más estético y translúcido, y se nota sobre todo en los dientes que se ven al sonreír. En un molar del fondo la diferencia estética es irrelevante; en un incisivo, no.

Esta fase suele resolverse en dos o tres citas repartidas en dos a cuatro semanas. Si lo que hay que reponer no es un diente sino varios, entramos en el terreno de la rehabilitación oral, donde el diseño de la prótesis manda sobre el número de implantes.

Fase 5: revisiones y mantenimiento

El tratamiento no termina el día que se coloca la corona. Un implante no se caría, pero la encía y el hueso que lo sujetan sí enferman: es lo que se conoce como periimplantitis, y es el motivo más frecuente de pérdida de un implante a largo plazo.

El mantenimiento es sencillo y consiste en tres cosas: higiene diaria cuidadosa incluyendo la limpieza entre los dientes, higiene profesional periódica y una revisión de control con radiografía. La periodicidad la marca tu odontóloga según tu riesgo: no es la misma para un paciente fumador con antecedentes de periodontitis que para uno sin ellos.

Dicho de forma clara: lo que más influye en que un implante dure décadas no es la marca del implante, sino la higiene y las revisiones. Esa parte la controlas tú.

Qué puede alargar el tratamiento

Cinco situaciones habituales que mueven el calendario, todas previsibles en la fase 1:

  1. Que haya que extraer el diente antes. Tras una extracción se suele esperar unas semanas a que cicatrice la encía y el hueso antes de implantar, salvo cuando se opta por implante inmediato.
  2. Que falte hueso. Un injerto o una elevación de seno añaden meses de espera antes de poder colocar el implante o durante su integración.
  3. Que haya periodontitis activa. Se trata primero, sin excepción.
  4. Tabaco. Fumar altera la cicatrización y aumenta el riesgo de complicaciones.
  5. Enfermedades sistémicas mal controladas, como una diabetes descompensada, que ralentizan la cicatrización.

Ninguna de las cinco es un «no» definitivo. Casi todas son un «todavía no».

Cómo empezar

Si te falta un diente o llevas tiempo con una prótesis removible que no te termina de funcionar, lo primero es una valoración. En nuestra clínica de San Fernando de Henares el proceso es siempre el mismo: exploración, TAC 3D, plan de tratamiento explicado en pantalla y presupuesto detallado por escrito, con los plazos de tu caso concreto.

Atendemos a pacientes de San Fernando de Henares, Coslada, Torrejón de Ardoz, Mejorada del Campo, Rivas-Vaciamadrid y el resto del Corredor del Henares. Puedes ver en qué consiste nuestro tratamiento de implantes dentales o llamarnos al 912 31 50 36 para pedir tu valoración.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se tarda en poner un implante dental?

El tratamiento completo suele llevar entre tres y seis meses desde la primera visita hasta la corona definitiva. La cirugía en sí dura entre treinta minutos y una hora; el resto del tiempo es la espera a que el implante se una al hueso. Si hace falta extraer o regenerar hueso, el plazo se alarga.

¿Duele poner un implante dental?

Durante la intervención no, porque se hace con anestesia local y la zona está completamente dormida. Después es habitual notar inflamación y molestia durante dos o tres días, que se controla con la analgesia pautada. La mayoría de pacientes describe el postoperatorio como más llevadero de lo que esperaba.

¿Me quedo sin diente durante los meses de espera?

No en la mayoría de casos. Según la situación se coloca una prótesis provisional, fija o removible, para que puedas comer y sonreír con normalidad mientras el implante se integra. Es una de las cosas que conviene preguntar en la primera visita, porque cambia mucho la experiencia del tratamiento.

¿Qué es la osteointegración y por qué hay que esperar tanto?

Es el proceso biológico por el que el hueso crece en contacto con la superficie del implante de titanio hasta anclarlo firmemente. No se puede acelerar porque depende del ritmo de tu propio organismo. Suele llevar de dos a seis meses, y es lo que permite que el implante aguante después la fuerza de la masticación.

¿Cuándo puedo volver a hacer vida normal después de la cirugía?

Al día siguiente se puede hacer vida normal en lo esencial, con dieta blanda y evitando el esfuerzo físico intenso los primeros días. Lo que sí conviene mantener durante toda la cicatrización es no fumar y seguir las indicaciones de higiene de la zona.

¿Puede fracasar un implante dental?

Sí, como cualquier procedimiento médico, aunque no es lo habitual. Los factores que más aumentan el riesgo son el tabaco, la enfermedad de las encías no tratada, una higiene deficiente y las enfermedades sistémicas mal controladas. Por eso el estudio previo y las revisiones posteriores son parte del tratamiento, no un extra.

¿Cada cuánto hay que revisar un implante?

La periodicidad la marca tu odontóloga según tu riesgo individual. Lo habitual es una revisión de control con radiografía y una higiene profesional con la frecuencia que se te indique. Un implante no se caría, pero la encía y el hueso que lo sostienen sí pueden enfermar, y eso se detecta pronto solo si se revisa.

Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye a una consulta odontológica. El diagnóstico, los plazos y el plan de tratamiento de cada paciente solo pueden establecerse tras una valoración clínica presencial.

Artículo revisado por la Dra. Diana Gómez, directora de la Clínica de Implantología Oral de San Fernando de Henares. Última actualización: 29 de julio de 2026.