odontopediatria

Odontopediatría: el dentista de los niños

La odontopediatría es la parte de la odontología que se ocupa de la boca de los niños, desde que sale el primer diente hasta que se completa la dentición definitiva. No es odontología de adultos en formato pequeño: cambian los tiempos, cambia el tratamiento y cambia la forma de explicar las cosas. En la Clínica de Implantología Oral atendemos a niños en San Fernando de Henares, con 18 años de experiencia.

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18años de experiencia
CS13796registro sanitario del centro
RXradiografía panorámica en la clínica
36meses de financiación disponible
Niña en la consulta de odontopediatría

Qué hace un odontopediatra

Un odontopediatra atiende la boca del niño en las etapas en que está cambiando. Revisa que los dientes salgan cuando y donde toca, trata las caries de los dientes de leche, vigila cómo se está desarrollando el maxilar y actúa cuando aparece algo que va a condicionar la boca de adulto.

Buena parte del trabajo no es tratar, es prevenir y llegar a tiempo. Una caries detectada pronto se resuelve en una sesión corta; la misma caries seis meses después puede necesitar anestesia, varias visitas y un niño que ya ha pasado miedo.

Revisión dental de una paciente en el gabinete de la clínica

Cuándo llevar al niño al dentista por primera vez

La recomendación general es la primera visita alrededor del primer año de vida, o antes si aparece algo que preocupe. A esa edad no se trata nada: se mira la boca, se comprueba cómo están saliendo los dientes y se resuelven las dudas de los padres sobre el biberón, el chupete, el cepillado y el flúor.

Esa primera cita tiene una función añadida. El niño conoce la clínica sin que se le haga ningún tratamiento, así que la asocia a un sitio donde le miran la boca y no pasa nada. Eso ayuda a prevenir el miedo al dentista.

A partir de ahí, revisiones periódicas. La frecuencia la marca la Dra. Gómez según el riesgo de caries de cada niño: no todos necesitan lo mismo.

Los dientes de leche importan, y mucho

Es la idea que más cuesta transmitir en consulta: «total, se le van a caer». Los dientes temporales se caen, sí, pero mientras están hacen tres trabajos que nadie más hace.

Guardan el sitio del diente definitivo que viene detrás. Si una muela de leche se pierde antes de tiempo, las de al lado se inclinan hacia el hueco y el permanente sale apiñado o no encuentra por dónde salir. Segundo, permiten masticar y por tanto comer de todo. Y tercero, intervienen en cómo el niño pronuncia.

Una caries en un diente de leche tampoco se queda quieta. Avanza más rápido que en un diente definitivo, porque el esmalte es más fino, y puede llegar al nervio y provocar una infección que afecte al germen del permanente que está justo debajo.

Qué tratamientos se hacen

01

Revisión y limpieza

Exploración de toda la boca, control de cómo está la higiene y limpieza adaptada a la edad. Es también el momento de enseñar la técnica de cepillado al niño y a quien le cepilla.

02

Selladores de fisuras

Las muelas definitivas salen con surcos profundos donde el cepillo no llega y donde empiezan la mayoría de las caries. El sellador es un material fluido que rellena esos surcos y deja la superficie lisa. Se aplica sin tocar el diente, no necesita anestesia y es de las intervenciones que mejor se toleran.

03

Aplicación de flúor

En niños con riesgo alto de caries se aplica flúor en consulta, en gel o barniz, además del de la pasta de dientes. Quién lo necesita y cada cuánto lo decide la Dra. Gómez, porque depende del riesgo individual y no es una pauta igual para todos.

04

Empastes en dientes de leche

Cuando ya hay caries, se limpia y se restaura la pieza. En dientes temporales se usan materiales adaptados y sesiones cortas, pensadas para que el niño aguante bien.

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Tratamiento del nervio en dientes temporales

Si la caries ha llegado a la pulpa, hay técnicas específicas para dientes de leche que permiten conservar la pieza hasta que le toque caerse. No es lo mismo que una endodoncia de adulto, aunque la idea de fondo se parezca.

06

Traumatismos

Un golpe en la boca es de las urgencias más frecuentes en niños. Un diente que se mueve, que se desplaza o que se ha salido entero necesita valoración rápida, y en el caso de un diente definitivo el tiempo que pasa cambia el pronóstico. Si ocurre, contacta con la clínica el mismo día.

07

Mantenedores de espacio

Cuando se pierde una pieza temporal antes de tiempo, se puede colocar un aparato fijo que guarda el hueco hasta que salga el definitivo. Evita problemas de espacio más adelante.

08

Extracciones

A veces un diente de leche no se cae solo y bloquea la salida del permanente, o la pieza está demasiado destruida para conservarla. Se retira en consulta, con anestesia local.

Cuándo mirar la ortodoncia

No hay que esperar a que estén todos los dientes definitivos para revisar la mordida. Hay situaciones que conviene detectar pronto: mordida cruzada, falta de espacio evidente, un maxilar estrecho, respiración por la boca, hábitos como el chupete o el dedo mantenidos más allá de la edad habitual.

En esos casos existen tratamientos que aprovechan que el hueso todavía está creciendo y que pueden simplificar mucho lo que haga falta después. La revisión de la mordida forma parte de las visitas de control, y si procede se explica en la consulta de ortodoncia.

Niños con miedo al dentista

Hay niños que entran encantados y niños que no. Con los que llegan con miedo, la primera herramienta es el tiempo: enseñar el instrumental, explicar lo que se va a hacer con palabras que entienda y no empezar por lo más largo.

Cuando eso no basta, o cuando el tratamiento que hace falta es largo, la clínica cuenta con anestesista propio y ofrece sedación consciente. Es un acto médico, se valora caso por caso en consulta y nunca se plantea como primera opción.

Lo que sí ayuda desde casa: no anticipar que va a doler, no usar la visita al dentista como amenaza y no prometer que no se le va a hacer nada si sí se le va a hacer.

Higiene por edades

Antes del primer diente, limpiar las encías con una gasa húmeda después de las tomas. En cuanto salga el primer diente, cepillo pequeño y pasta con la cantidad de flúor que indique la Dra. Gómez según la edad.

Hasta los seis o siete años el cepillado lo hace o lo repasa un adulto. Antes de esa edad la destreza no da para limpiar bien, por mucho que el niño quiera hacerlo solo. A partir de que los dientes se toquen entre sí, hay que limpiar también entre ellos.

Y la parte que menos gusta oír: el azúcar hace daño por frecuencia, no solo por cantidad. Picar dulce muchas veces al día es peor que tomarlo de una vez. El zumo, los lácteos azucarados y las galletas entre horas están detrás de buena parte de las caries infantiles.

Quién atiende a los niños en la clínica

La Dra. Diana Gómez es colegiada nº 28009137, con máster en implantología oral, cirugía y prótesis y más de 18 años de ejercicio. El centro tiene el número de registro sanitario CS13796.

La visita, presencial o telemática, es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.

Colegiada nº 28009137Máster en implantología oral, cirugía y prótesisMás de 18 años de ejercicioRegistro sanitario del centro CS13796

La visita presencial es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.

Preguntas frecuentes

Sí. Un diente de leche cariado duele igual, avanza más rápido que en un diente definitivo porque el esmalte es más fino y puede llegar al nervio y provocar una infección. Además, si la pieza se pierde antes de tiempo, las vecinas se inclinan hacia el hueco y el diente permanente que viene detrás sale apiñado o con dificultad para salir. Que se vaya a caer no significa que dé igual.

Es un patrón de caries que afecta sobre todo a los dientes de arriba de delante en niños pequeños. Aparece cuando la boca pasa muchas horas en contacto con líquidos azucarados, por ejemplo con el biberón de leche, zumo o infusión endulzada durante la siesta o la noche. Avanza rápido. Se previene evitando el biberón para dormir y limpiando los dientes después de la última toma.

La recomendación habitual es alrededor del primer año de vida, o antes si notas algo que te preocupe. En esa visita no se trata nada: se revisa la boca, se comprueba la salida de los dientes y se resuelven dudas de cepillado, flúor, chupete y alimentación. Sirve además para que el niño conozca la clínica sin pasar por ningún tratamiento, y eso ayuda a que no coja miedo.

El primer diente de leche suele caerse hacia los seis años y el recambio se completa en torno a los doce, aunque el margen de normalidad es amplio y hay niños que van antes o después sin que sea un problema. Lo que sí conviene revisar es un diente permanente que asoma mientras el de leche sigue firme, o un hueco que lleva meses sin que salga nada.

Contacta con la clínica el mismo día. Si el diente que se ha salido entero es definitivo, el tiempo que pasa condiciona mucho lo que se puede hacer: guárdalo sin frotarlo, en leche o en suero, y acude cuanto antes. Si es un diente de leche, no se reimplanta, pero hay que revisar la zona porque el germen del permanente está justo debajo.

Indícanos tu compañía y el equipo te informará de tu cobertura. Es el paciente quien facilita los datos de su póliza, y las condiciones dependen de cada seguro y de cada modalidad, así que preferimos comprobarlo antes que darlo por supuesto.

Pide la primera revisión

Si nunca habéis venido, la primera visita es de valoración. Revisamos la

boca del niño, comprobamos cómo está saliendo la dentición y os explicamos qué hace falta,

si es que hace falta algo. Si ya hay una caries o un golpe, salís con un plan y un

presupuesto por escrito.

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