Endodoncia: tratamiento del nervio del diente
Cuando la caries llega al nervio, el diente empieza a doler de una manera que no se parece a nada. La endodoncia es el tratamiento que retira ese nervio dañado, desinfecta el interior del diente y permite conservarlo en la boca en lugar de extraerlo. En la Clínica de Implantología Oral la realiza la Dra. Diana Gómez, colegiada nº 28009137, con más de 18 años de ejercicio.
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Qué es una endodoncia
Dentro de cada diente, por debajo del esmalte y la dentina, hay una cavidad con tejido vivo: la pulpa. Ahí están el nervio y los vasos sanguíneos que alimentan la pieza. Ese tejido recorre la corona del diente y baja por unos conductos estrechos hasta la punta de cada raíz.
Una endodoncia consiste en abrir el diente, retirar la pulpa enferma, limpiar y desinfectar esos conductos y rellenarlos con un material sellante. El diente se queda sin nervio, pero sigue en su sitio, con su raíz, y sigue sirviendo para masticar.
Es lo que mucha gente llama «matar el nervio del diente». El nombre popular describe bien lo que se hace, aunque se queda corto: lo que sostiene el resultado no es retirar el nervio, es dejar los conductos limpios y bien sellados para que no vuelva a entrar infección.

Cuándo hace falta una endodoncia
La indicación sale de la exploración y de la radiografía. Estas son las situaciones que más llegan a consulta.
Una caries que ha llegado al nervio
Es el motivo más frecuente. La caries avanza por el esmalte, atraviesa la dentina y termina alcanzando la pulpa. Cuando llega ahí ya no basta con un empaste, porque el tejido de dentro está inflamado o infectado y no se recupera solo.
Dolor espontáneo o que no se va
Un diente que duele por la noche, que late, que reacciona al frío o al calor y sigue molestando un rato largo después de retirar el estímulo, está avisando de que la pulpa está inflamada. Ese cuadro tiene nombre, pulpitis, y es una de las indicaciones clásicas.
Una infección en la raíz
Si la pulpa se necrosa, la infección sale por la punta de la raíz y se instala en el hueso. Puede aparecer como un bulto en la encía, como un flemón con hinchazón de la cara, o como un diente que duele solo al morder. A veces no duele nada y se descubre en una radiografía de rutina.
Un golpe en un diente
Un traumatismo puede matar el nervio sin romper la pieza. La señal típica es un diente que se oscurece con el tiempo respecto a los de al lado, meses o años después del golpe.
Un diente ya endodonciado que vuelve a molestar
Ocurre. Si queda un conducto sin tratar, si el sellado se filtra o si aparece una caries nueva por debajo de la reconstrucción, la infección puede volver. En ese caso se plantea un retratamiento, que es repetir la endodoncia retirando el material anterior.
Cómo sé si tengo una infección dental
No hay una sola señal, hay un conjunto. Duele al masticar de ese lado. La encía de alrededor está hinchada o enrojecida. Aparece un punto blanco o un bulto que supura. El diente se nota más alto al cerrar la boca. Hay mal sabor persistente en esa zona. En los casos más avanzados se hincha la mejilla o el párpado y puede haber fiebre.
La hinchazón que crece deprisa, la fiebre, la dificultad para tragar o para abrir la boca son motivo para acudir el mismo día. No es una molestia que convenga esperar a ver si pasa.
Cómo se hace una endodoncia, paso a paso
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Diagnóstico
Exploración, pruebas de sensibilidad y radiografía de la pieza. La imagen muestra cuántos conductos tiene ese diente, por dónde van y si hay lesión en la punta de la raíz. Cuando la anatomía es complicada o el caso es un retratamiento, puede hacer falta otra prueba de imagen, y se te explica en la consulta.
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Anestesia y aislamiento
El tratamiento se realiza con anestesia local. Después se coloca un aislamiento de goma alrededor del diente, que lo separa del resto de la boca. No es un detalle menor: es lo que impide que la saliva vuelva a contaminar los conductos mientras se trabaja.
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Apertura y limpieza de los conductos
Se abre el diente por la cara masticatoria y se localizan las entradas de los conductos. Con instrumentos finos se retira el tejido pulpar y se da forma al interior de cada conducto, alternando con soluciones desinfectantes que arrastran los restos y actúan sobre las bacterias.
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Sellado
Una vez limpios y secos, los conductos se rellenan hasta la punta de la raíz con un material que los cierra y evita que se recolonicen. Esa es la parte que determina el pronóstico a largo plazo.
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Reconstrucción del diente
Un diente endodonciado ha perdido tejido y se vuelve más frágil. Después del sellado hay que reconstruirlo, y según cuánta pieza quede se hace con una reconstrucción directa o con una funda que lo abrace y reparta la fuerza de la masticación. Dejar el diente sin proteger es la causa más común de que se fracture meses después.
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Revisión
Se controla la pieza al cabo de unos meses con una radiografía, para comprobar cómo está cicatrizando el hueso de la punta de la raíz.
Cuántas sesiones necesita y qué se nota después
Muchas endodoncias se resuelven en una sola sesión. Otras se reparten en dos, sobre todo cuando hay una infección activa y conviene dejar una medicación dentro del conducto entre visitas. El número de conductos también influye: un incisivo suele tener uno, un molar superior puede tener tres o cuatro.
Durante el tratamiento se trabaja bajo anestesia local. Los días siguientes es habitual notar el diente sensible al morder y algo de molestia en la zona, que va bajando. La intensidad varía según el estado previo de la pieza y la respuesta de cada persona, y la pauta de después la indica la Dra. Gómez en cada caso. Lo que no encaja es un dolor que aumenta a partir del tercer o cuarto día: eso se revisa.
Cuándo el diente ya no se puede conservar
La endodoncia tiene un límite. Cuando la fractura llega por debajo de la encía, cuando queda tan poco diente que no hay dónde anclar la reconstrucción, o cuando la raíz está partida en sentido vertical, conservar la pieza deja de ser una opción realista.
En esos casos se plantea la extracción y, después, cómo reponer el hueco. Dejar el espacio vacío tiene consecuencias: los dientes vecinos se inclinan, el de enfrente baja y el hueso de la zona se reabsorbe con los años. La reposición con implantes dentales se estudia en la misma clínica, igual que la propia extracción.
Cuánto dura un diente endodonciado
Un diente tratado y bien reconstruido puede durar muchos años en la boca, y las series de seguimiento publicadas recogen tasas altas de supervivencia. Dicho eso, no hay garantía de resultado en ningún tratamiento dental, y aquí el pronóstico depende de cuánto diente sano quedaba, de cómo se haya reconstruido, del estado de las encías y de la higiene diaria.
El diente sin nervio no avisa con dolor si aparece una caries nueva, porque ya no tiene sensibilidad. Por eso las revisiones periódicas importan más en una pieza endodonciada que en el resto.
Qué se puede hacer para no llegar aquí
La mayoría de las endodoncias vienen de una caries que se dejó avanzar. Cepillado dos veces al día, limpieza entre los dientes, revisión periódica y tratar la caries cuando todavía es un empaste. En pacientes con bruxismo, además, controlar el desgaste y las fisuras del esmalte evita fracturas que acaban llegando al nervio.
Quién realiza el tratamiento
La Dra. Diana Gómez es colegiada nº 28009137 y tiene máster en implantología oral, cirugía y prótesis, con más de 18 años de ejercicio. El centro tiene el número de registro sanitario CS13796. La clínica cuenta con anestesista propio y ofrece sedación consciente para pacientes a los que la consulta les genera ansiedad.
La visita, presencial o telemática, es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.
La visita presencial es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.
Preguntas frecuentes
El tratamiento se realiza con anestesia local, así que durante la intervención no se nota dolor. Lo que suele doler es lo de antes, el nervio inflamado, y ese es justamente el motivo de la consulta. Después es habitual notar el diente sensible al morder durante unos días, con molestias que van bajando. La intensidad varía según el estado previo de la pieza y la respuesta de cada persona.
El dolor de muela tiene varias causas y no todas se tratan igual. Puede ser una caries profunda que ha llegado cerca del nervio, una pulpa ya inflamada, una infección en la punta de la raíz, una fisura en el esmalte, una encía retraída que deja la raíz expuesta o presión por apretar los dientes. Distinguirlas necesita exploración y radiografía, porque el síntoma se parece mucho de una a otra.
Pide cita cuanto antes y evita masticar de ese lado mientras tanto. Si hay hinchazón que crece, fiebre, dificultad para tragar o para abrir la boca, es motivo de atención el mismo día. Desde una web no se puede recomendar ninguna medicación: lo que tomes debe indicártelo un profesional que conozca tu caso y tu historial.
Puede durar muchos años si se reconstruye bien y se mantiene la higiene y las revisiones. Lo que más condiciona el pronóstico es cuánto diente sano quedaba antes de tratar y con qué se ha protegido después. Un punto a tener en cuenta: como la pieza ya no tiene nervio, no avisa con dolor si aparece una caries nueva, así que los controles periódicos pasan a ser la única forma de detectarla a tiempo.
Muchas endodoncias se completan en una sola sesión. Se reparten en dos cuando hay infección activa y conviene dejar medicación dentro del conducto unos días, o cuando la anatomía del diente es compleja. Un incisivo suele tener un conducto y un molar puede tener tres o cuatro, y eso cambia el tiempo de trabajo. Después queda la cita de reconstrucción del diente.
No siempre. Cuando la fractura baja por debajo de la encía, cuando la raíz está partida en vertical o cuando queda tan poca estructura que no hay dónde anclar la reconstrucción, la endodoncia deja de ser una opción realista. En esos casos se plantea la extracción y cómo reponer el hueco después, porque dejarlo vacío mueve los dientes vecinos y reabsorbe el hueso de la zona.
La visita presencial es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.
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Si tienes una muela que duele, un bulto en la encía o un diente que se ha oscurecido, la
primera consulta sirve para saber qué está pasando. La Dra. Gómez explora la boca, hace el
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