Sedación consciente para tratamientos dentales
Hay personas que llevan años sin sentarse en un sillón dental, y no por dejadez. La sedación consciente permite realizar el tratamiento en un estado de relajación profunda, respirando por ti misma y con capacidad de responder, bajo el control de un anestesista. En la Clínica de Implantología Oral se valora caso por caso, siempre después de una visita previa con la Dra. Diana Gómez.
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Qué es la sedación consciente
La sedación consciente es la administración controlada de medicación que reduce el nivel de alerta y la ansiedad sin llegar a suprimir la consciencia. La persona respira por sí misma en todo momento, mantiene sus reflejos y puede responder a indicaciones sencillas, como abrir más la boca o girar la cabeza.
No es lo mismo que la anestesia general, en la que la consciencia se pierde por completo y la respiración se asiste. Son dos cosas distintas, con equipos y requisitos distintos. En esta clínica se trabaja con sedación consciente.
La sedación tampoco sustituye a la anestesia local. Lo que insensibiliza la zona que se va a tratar sigue siendo el anestésico local que se infiltra en la encía. La sedación actúa sobre la ansiedad y sobre la percepción del tiempo, no sobre el nervio del diente. Por eso las dos se usan juntas.
Qué se siente durante el procedimiento
La mayoría de pacientes describe una sensación de calma y de somnolencia, y refiere después que el tiempo se le ha pasado muy rápido o que no recuerda buena parte de lo que ocurrió. La respuesta no es idéntica en todo el mundo: depende de la dosis, del fármaco elegido, del peso, de la medicación habitual de cada persona y de su propio nivel de ansiedad. Lo que experimentes es algo que se habla antes, en la valoración.

Para quién está indicada
Miedo o fobia al dentista
Es el motivo más frecuente. Hay grados: desde la persona que pasa mal rato pero acude, hasta quien ha cancelado citas durante años y llega con varios problemas acumulados porque no ha podido entrar antes. En el segundo caso la sedación no es un lujo, es lo que hace posible el tratamiento. Cuando la fobia es intensa, el plan suele ser tratar en menos sesiones y más largas, para reducir el número de veces que hay que pasar por ello. Esa decisión se toma con la paciente y con el anestesista.
Cirugías largas o de varias fases
Una cirugía de implantes múltiples, un injerto óseo, una elevación de seno o la extracción de varias muelas del juicio en el mismo acto son procedimientos largos. Mantener la boca abierta y la tensión durante ese rato cuesta, aunque no haya miedo de por medio. La sedación permite agrupar fases que de otro modo se repartirían en más citas.
Reflejo nauseoso muy marcado
Hay pacientes a los que cualquier maniobra en la zona posterior de la boca les provoca arcadas, y eso complica desde una radiografía hasta una impresión. La sedación reduce ese reflejo y hace viable el tratamiento.
Dificultad para permanecer quieto
Algunas condiciones neurológicas o cognitivas hacen difícil colaborar durante un tratamiento dental. Son casos que se valoran de forma individual, con el informe del médico que atiende habitualmente a la persona.
Niños y adolescentes
En odontopediatría la sedación se plantea solo cuando otras vías de manejo de la conducta no han funcionado y el tratamiento no puede posponerse. La valoración es más exigente: historia clínica completa, informe del pediatra cuando procede y consentimiento de los padres o tutores. Nunca es la primera opción.
Cómo funciona el proceso en la clínica
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1. Visita previa de valoración
Es imprescindible y no se salta nunca. En ella la Dra. Gómez explora la boca, hace el estudio radiológico y establece qué tratamiento necesitas. A la vez se recoge la historia médica: enfermedades, alergias, medicación actual, embarazo, consumo de alcohol o de otras sustancias, y episodios anteriores con anestesia. Esa información es la que permite al anestesista decidir si la sedación es adecuada en tu caso y qué pauta corresponde. Para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas, y cuál encaja se decide aquí, no por teléfono.
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2. Preparación
Recibirás por escrito las instrucciones previas: horas de ayuno, qué medicación de la tuya mantener y cuál no, y la indicación de venir acompañada por una persona adulta que pueda llevarte a casa después. Ese acompañamiento no es una recomendación amable, es un requisito del procedimiento.
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3. El día del tratamiento
La sedación la administra y controla un anestesista, que permanece en el gabinete durante toda la intervención. Se monitorizan las constantes de forma continua y se ajusta la profundidad de la sedación según cómo vaya respondiendo cada paciente. La Dra. Gómez realiza mientras tanto el tratamiento previsto, con la anestesia local correspondiente.
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4. Recuperación y alta
Al terminar se interrumpe la sedación y se pasa un periodo de observación en la clínica hasta que recuperas la orientación y la estabilidad para caminar. Sales acompañada, con indicaciones por escrito para las horas siguientes y con la cita de revisión cerrada.
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5. Las horas posteriores
El resto del día conviene reservarlo para descansar. No se debe conducir, manejar maquinaria, firmar documentos con consecuencias legales ni quedarse sola durante las primeras horas. Al día siguiente, en condiciones normales, se retoma la actividad habitual salvo que la propia cirugía indique otra cosa.
Qué tratamientos se pueden hacer con sedación
Prácticamente cualquiera, siempre que la valoración lo apruebe. Los que más se plantean en esta clínica son la cirugía de implantes, los injertos óseos y las elevaciones de seno, las extracciones complicadas y las muelas del juicio, la rehabilitación oral completa cuando se agrupan fases, y los tratamientos de encías extensos en pacientes que no toleran sesiones largas.
También se plantea para tratamientos de menor entidad cuando el obstáculo no es el procedimiento sino la ansiedad que genera entrar en la consulta.
La sedación es un acto médico
La sedación consciente no es un extra de confort que se contrate al pedir cita. Es un acto médico, con sus indicaciones, sus contraindicaciones y sus requisitos de monitorización, y lo dirige un anestesista.
Eso significa tres cosas. Que hace falta una valoración previa presencial o telemática antes de aprobarla. Que hay situaciones clínicas en las que no está indicada y en las que se buscará otra vía. Y que el consentimiento informado, con la explicación de los riesgos del procedimiento, se firma antes y se explica en persona.
Presupuesto y financiación
El coste depende del tratamiento que se vaya a realizar y del tiempo de sedación que requiera, así que se calcula con el plan cerrado y no antes. Después de la primera visita recibes el presupuesto por escrito, con la parte de sedación desglosada del resto.
La clínica ofrece financiación hasta 36 meses y las condiciones se explican en consulta. La primera consulta es una valoración personalizada.
Pedir cita de valoraciónQuién realiza el tratamiento
La Dra. Diana Gómez, colegiada nº 28009137, con máster en implantología oral, cirugía y prótesis y más de 18 años de ejercicio, realiza el tratamiento dental. La sedación la administra y controla el anestesista de la clínica. El centro tiene el número de registro sanitario CS13796.
La visita previa es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento, sea quirúrgico o no.
La visita presencial es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.
Preguntas frecuentes
Es la administración controlada de medicación que reduce la ansiedad y el nivel de alerta sin suprimir la consciencia. La persona respira por sí misma, conserva sus reflejos y puede responder a indicaciones sencillas. La administra un anestesista, que monitoriza las constantes durante toda la intervención. Se combina siempre con anestesia local, que es lo que insensibiliza la zona tratada.
No en el sentido de la anestesia general. La mayoría de pacientes describe un estado de somnolencia profunda y relajación, y muchos refieren después que no recuerdan buena parte del procedimiento o que se les pasó muy rápido. Sigues respirando por ti misma y puedes responder si se te pide algo. La sensación concreta varía según la dosis, el fármaco y las características de cada persona.
No. Ni conducir, ni manejar maquinaria, ni tomar decisiones que requieran firmar documentos, durante el resto del día. Tienes que venir y volver acompañada por una persona adulta, y no conviene quedarse sola en las primeras horas. Al día siguiente, salvo que la cirugía indique otra cosa, se retoma la actividad normal.
El primer paso suele ser contarlo al pedir la cita, para que la consulta se organice teniéndolo en cuenta. A partir de ahí hay varias vías: explicar cada paso antes de hacerlo, acordar una señal para parar, planificar sesiones más cortas o, cuando el miedo bloquea el tratamiento, recurrir a la sedación consciente. Qué combinación encaja en tu caso se decide en la valoración.
Se plantea, pero como última opción y nunca como punto de partida. Antes se intentan otras formas de manejo de la conducta en la consulta de odontopediatría. Si el tratamiento no puede esperar y no hay colaboración posible, la sedación se valora con historia clínica completa, informe del pediatra cuando procede y consentimiento de los padres o tutores.
Es un gas que se inhala mezclado con oxígeno a través de una mascarilla nasal y produce un estado de relajación con recuperación rápida al retirarlo. Es una de las técnicas de sedación consciente que existen, junto con las vías oral e intravenosa. Cuál corresponde en cada caso lo decide el anestesista en la valoración previa, según el tratamiento, la duración y tu historia médica.
La visita presencial es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.
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Si llevas tiempo posponiendo el dentista o te han planteado una cirugía que te da respeto,
la primera consulta sirve para ver qué necesitas y si la sedación consciente encaja en tu
caso. La Dra. Gómez explora la boca, hace el estudio radiológico y recoge tu historia
médica; a partir de ahí el anestesista valora la pauta. Sales con un presupuesto por
escrito y sin compromiso de empezar.
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