Rehabilitación oral: recuperar la boca completa
Una rehabilitación oral es el tratamiento que devuelve función y forma a una boca en la que ya no se trata de arreglar un diente, sino de reconstruir el conjunto. Se plantea cuando faltan muchas piezas, cuando las que quedan están desgastadas o comprometidas, o cuando la mordida ha perdido su altura. En la Clínica de Implantología Oral lo dirige la Dra. Diana Gómez, colegiada nº 28009137, con máster en implantología oral, cirugía y prótesis y más de 18 años de ejercicio.
Pedir cita de valoración
Qué es una rehabilitación oral
Reponer un diente es un tratamiento. Rehabilitar una boca es un plan.
La diferencia está en que aquí no se resuelve una pieza aislada: se decide cuántos dientes hacen falta, dónde van a apoyarse, a qué altura tiene que cerrar la mordida y cómo va a quedar la cara cuando el paciente sonría y hable. Cada decisión condiciona a la siguiente, y por eso el plan completo se cierra antes de empezar, no sobre la marcha.
Es un trabajo que junta dos disciplinas. Por un lado la cirugía, que coloca los implantes donde el hueso lo permite. Por otro la prótesis, que diseña lo que va encima para que funcione al masticar y aguante los años. Las dos tienen que hablarse desde el primer día: un implante colocado sin saber dónde va a ir el diente termina dando problemas de los que no se sale con el laboratorio.

Cuándo se plantea
No queda ningún diente en una arcada o en las dos
Es el caso más claro. Toda la arcada se rehabilita sobre implantes, en una solución fija o en una que se pueda retirar para limpiarla.
Quedan pocas piezas y no están para conservarlas
Dientes con movilidad por enfermedad periodontal avanzada, raíces sueltas, piezas muy destruidas. Cuando conservarlas hipoteca el resultado, el plan incluye retirarlas y rehacer la arcada entera.
Falta mucho hueso o hay que reconstruirlo
Una boca que lleva años sin dientes pierde volumen óseo. Eso no cierra la puerta, pero mete en el plan injertos, elevación de seno maxilar o colocar los implantes en posiciones distintas. Es la parte que más alarga el calendario.
La mordida ha perdido altura
Por desgaste, por bruxismo de años o por ausencias antiguas que han ido inclinando las piezas vecinas. Ahí el trabajo no es solo reponer, es recuperar la dimensión con la que la boca cierra, y eso se estudia y se prueba antes de fijar nada.
Hay una prótesis de quita y pon que ya no sujeta
Muchas personas llegan con algo que se mueve al comer y que obliga a elegir qué se puede masticar y qué no. Unos pocos implantes bien colocados pueden anclarla, y en otros casos la solución pasa por rehacer el conjunto.
El estudio previo, que es donde se decide todo
Ninguna rehabilitación empieza en el gabinete. Empieza en el estudio.
Exploración completa de la boca, de las encías y de cómo cierra la mordida. Ortopantomografía, hecha en la propia clínica, para valorar el hueso disponible y localizar el nervio dentario y el seno maxilar. Si el caso necesita alguna prueba más, se explica en la valoración. Escaneado de las arcadas para trabajar sobre un modelo digital. Y, según el caso, registros de la mordida y fotografías.
Con todo eso se hace el diseño en pantalla: dónde van los dientes, cuántos implantes hacen falta, en qué posición y qué tipo de prótesis va a ir encima. De ahí sale el plan por fases y el presupuesto por escrito, con lo que incluye cada fase y en qué orden se hace.
Ese orden importa. Antes de colocar nada hay que tener controlada la enfermedad de las encías, resueltas las infecciones y hechas las extracciones que procedan. Saltarse ese paso es la forma más rápida de comprometer el resultado.
Las opciones sobre implantes
Cuál encaja en tu caso lo decide el estudio: el hueso que hay, el que se puede reconstruir, la mordida y lo que necesitas en el día a día. Estas son las que se plantean con más frecuencia.
Sobredentadura sobre implantes
Una dentadura con implantes que se ancla a ellos mediante unos aditamentos y que el paciente puede retirar para limpiarla. Se apoya en un número reducido de implantes, y la ventaja está en la higiene y en que suele necesitar menos hueso que una solución fija. Se nota que se quita, eso hay que decirlo.
Prótesis fija sobre implantes
Toda la arcada atornillada sobre los implantes. No se retira, se limpia en la boca con los cepillos e irrigadores que se enseñan en la clínica. Necesita más implantes y más hueso, y es la opción que más se parece a tener los dientes propios.
Puente sobre implantes en un sector
Cuando el trabajo no es toda la boca sino una zona, dos implantes pueden sostener un tramo de varias piezas. No hace falta un implante por cada diente ausente.
Combinaciones
Es lo más frecuente en la práctica: una arcada fija y la otra removible, o una zona sobre implantes y otra apoyada en dientes propios que están sanos. El plan se adapta a lo que hay, no al revés.
Las fases y los plazos
Una rehabilitación completa no se resuelve en semanas, y conviene saberlo antes de empezar.
La fase previa incluye extracciones, tratamiento de las encías e injertos si hacen falta, y su duración depende por completo de lo que haya que hacer. Después viene la colocación de los implantes, y con ella el periodo de osteointegración, que es el tiempo que necesita el hueso para fijarlos: el plazo habitual va de dos a seis meses y varía según la calidad del hueso, la zona y el estado de salud de cada persona.
Con los implantes integrados se toman los registros, se diseña la prótesis y se prueba. Las pruebas intermedias no son trámite: es donde se ajusta la mordida, el color y la posición de los dientes antes de dar nada por definitivo.
Durante todo ese tiempo se puede llevar una solución provisional, para no pasar el proceso sin dientes. En algunos casos, y solo cuando el estudio lo permite, se pueden colocar dientes provisionales en un plazo corto tras la cirugía. Que eso sea posible en tu caso depende de la calidad del hueso y de la estabilidad que alcancen los implantes al colocarlos, y es una decisión que se toma con el estudio delante, no de antemano.
Cómo se cuida después
Una boca rehabilitada necesita mantenimiento, y de eso depende buena parte de que dure.
Higiene diaria con la técnica y los accesorios que se enseñan en la clínica, que no son los mismos que con dientes propios. Revisiones periódicas con control del tejido alrededor de cada implante, porque la encía que los rodea se puede inflamar igual que se inflama la de un diente. Y control de los factores que juegan en contra: el tabaco, la diabetes mal controlada y el bruxismo, que en una rehabilitación larga suele obligar a proteger el trabajo con una férula.
El implante no se pica, pero el hueso que lo sostiene sí se puede perder si el tejido se infecta. Esa es la razón por la que las revisiones dejan de ser opcionales.
Presupuesto y financiación
El coste de una rehabilitación depende de cuántos implantes se coloquen, de si hace falta injerto, del tipo de prótesis que va encima y del estado previo de la boca. No hay precio de tabla: sale del estudio, y hasta que no está hecho cualquier cifra es inventada.
Después de la primera visita recibes un presupuesto por escrito con las fases desglosadas, de modo que se vea qué incluye cada una. La clínica ofrece financiación hasta 36 meses y las condiciones se explican en consulta. La primera consulta es una valoración personalizada.
Pedir cita de valoraciónQuién realiza el tratamiento
La Dra. Diana Gómez es colegiada nº 28009137, con máster en implantología oral, cirugía y prótesis, la combinación que pide este tipo de tratamiento, y más de 18 años de ejercicio. El centro tiene el número de registro sanitario CS13796. Para las cirugías largas y para pacientes a los que la intervención les genera ansiedad, la clínica cuenta con anestesista propio y ofrece sedación consciente.
La visita, presencial o telemática, es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.
La visita presencial es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.
Preguntas frecuentes
Es el tratamiento que reconstruye el conjunto de la boca en lugar de reponer una pieza suelta. Incluye decidir cuántos dientes hacen falta, sobre qué se apoyan, a qué altura cierra la mordida y cómo queda el resultado al hablar y sonreír. Junta cirugía y prótesis, se planifica entero antes de empezar y se ejecuta por fases, con un presupuesto desglosado por cada una.
No hay un número fijo y desconfía de quien lo dé sin haberte visto. Depende del hueso disponible, de si la solución va a ser fija o removible, de cómo cierre la mordida y de la fuerza con la que mastiques. Una sobredentadura se apoya en menos implantes que una prótesis fija, y una arcada superior no plantea lo mismo que una inferior. La cifra sale del estudio de tu caso en la valoración.
En algunos casos se pueden colocar dientes provisionales en un plazo corto tras la cirugía, pero no es algo que se pueda prometer de antemano. Depende de la calidad del hueso y de la estabilidad que alcancen los implantes al colocarlos, y eso se comprueba durante la propia intervención. Cuando no es posible, existen soluciones provisionales para no pasar el proceso sin dientes.
Entre la fase previa, la cirugía y la prótesis suelen pasar varios meses. La parte que no se puede acortar es la osteointegración, el tiempo que necesita el hueso para fijar los implantes, que va de dos a seis meses según la zona y la calidad del hueso. Si hace falta injerto o elevación de seno, el calendario se alarga. El plan por fases que se entrega tras el estudio incluye los plazos estimados de tu caso.
Con frecuencia sí, pero cambia el plan. Perder dientes y no reponerlos hace que el hueso de esa zona se reabsorba con los años, y eso es justo lo que se encuentra en muchas bocas que llevan tiempo sin tratar. Según cuánto falte se plantea un injerto óseo, una elevación de seno maxilar en el sector posterior superior o implantes colocados en otra posición. Lo que decide es el estudio del hueso que se hace en la valoración.
Higiene diaria con los accesorios que se enseñan en la clínica, que no son los mismos que con dientes propios, y revisiones periódicas para controlar el tejido que rodea a cada implante. Ese tejido se puede inflamar igual que la encía de un diente, y si la inflamación avanza puede llegar a afectar al hueso que sostiene el implante. También influyen el tabaco, el control de la diabetes y el bruxismo.
La visita presencial es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.
Pide tu valoración
Si te faltan muchas piezas, si las que quedan no están para conservarlas o si llevas años con
algo que se mueve al comer, la primera consulta sirve para ver en qué punto estás. La Dra.
Gómez explora la boca, revisa la radiografía panorámica y te explica qué opciones caben en
tu caso, qué implica cada una y en cuántas fases se haría. Sales con un presupuesto por
escrito y sin compromiso de empezar.
Pedir cita