Estética dental: blanqueamiento, carillas y coronas
La estética dental cambia el color, la forma o la posición aparente de los dientes, y cada una de esas tres cosas se resuelve con una técnica distinta. En la Clínica de Implantología Oral lo valora la Dra. Diana Gómez, colegiada nº 28009137, que empieza siempre por revisar que la boca esté sana: sobre una encía inflamada o una caries sin tratar no se trabaja la estética.
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Blanqueamiento dental en clínica
El blanqueamiento actúa sobre las moléculas que dan color al esmalte y a la dentina mediante un gel a base de peróxido. No lima el diente ni le añade material: lo que hace es aclarar el tono que ya tiene.
Qué diferencia hay con los productos de droguería
Las pastas y tiras que se venden en supermercados y farmacias llevan concentraciones muy bajas y actúan sobre todo retirando manchas superficiales. Lo que hacen es devolver el diente a su tono, no aclararlo por debajo de él. El blanqueamiento dental profesional trabaja con concentraciones que solo puede manejar un profesional, y eso es justamente lo que obliga a un diagnóstico previo: si hay caries, encías inflamadas, retracciones o empastes viejos con filtración, el gel entra donde no debe y el resultado es sensibilidad, no color.
Cómo se hace
Antes de empezar se revisa la boca y se hace una limpieza, porque el sarro y las manchas impiden que el gel actúe de forma uniforme. Después hay dos vías, que a menudo se combinan: En clínica. Se aísla la encía, se aplica el gel en varias tandas durante la sesión y el paciente sale ese mismo día con el tono cambiado. En casa, con férulas a medida. Se toma un registro de la boca y se fabrican unas férulas donde se coloca un gel de menor concentración, que se lleva el tiempo que indique la Dra. Gómez durante unos días. Es más gradual y suele generar menos sensibilidad.
Qué no blanquea
Ni el gel ni la luz actúan sobre materiales artificiales. Un empaste, una corona o una carilla mantienen su color, así que si hay reconstrucciones en dientes visibles hay que contar con sustituirlas después para que el tono case. Tampoco responden igual las manchas internas por medicación o por un traumatismo, que suelen necesitar otra técnica.
Cuánto dura
El color obtenido no es permanente. Vuelve a oscurecerse con el tiempo y la velocidad depende del café, el té, el vino tinto y el tabaco, y de la higiene diaria. Por eso se habla de mantenimiento con sesiones de refuerzo, no de un resultado que se deja atrás.
Carillas dentales
Una carilla es una lámina fina que se coloca sobre la cara visible del diente y cambia su color, su forma o su tamaño. Se usa cuando el blanqueamiento no llega, cuando hay desgastes, fracturas pequeñas, espacios entre dientes o piezas con la forma alterada.
Carillas de porcelana
Se fabrican en laboratorio a partir del escaneado de tu boca y se cementan sobre el diente. La porcelana mantiene mejor el color con los años y resiste bien el manchado, y la translucidez del material es lo que permite que la pieza no parezca plana. Requiere normalmente un tallado mínimo del esmalte, que es la parte irreversible del tratamiento y la que hay que entender antes de decidir.
Carillas de composite
Se hacen directamente en boca, capa a capa, en una o dos sesiones. Permiten ajustar sobre la marcha, se reparan con facilidad si se astillan y el desgaste del diente es menor. A cambio, el composite se tiñe más con el tiempo y necesita pulidos periódicos.
Cuál encaja en cada caso
No hay una opción mejor en abstracto. Depende de cuántos dientes haya que tratar, de cómo muerdas, de si hay bruxismo, del estado del esmalte y de qué esperas que dure. La Dra. Gómez lo plantea después de ver la boca, y es habitual combinar las dos técnicas en la misma arcada. Si aprietas los dientes por la noche, eso condiciona la decisión y el mantenimiento. Es un dato que conviene poner sobre la mesa en la primera visita.
Coronas y fundas dentales
Cuando el diente ha perdido demasiada estructura, una carilla no basta porque no hay dónde apoyarla. La corona, que mucha gente llama funda dental, cubre la pieza entera y le devuelve forma y función.
Se fabrica en cerámica o en zirconio a partir del escaneado, se elige el color por comparación con los dientes contiguos y se cementa o se atornilla si va sobre un implante. Es la solución habitual después de una endodoncia en un diente muy destruido, o en piezas con fracturas grandes.

Diseño de sonrisa
Cuando hay que tratar varios dientes a la vez, el caso se estudia en conjunto antes de tocar nada. Se parte del escaneado de la boca y de fotografías, y sobre ese registro se proyecta la forma y la proporción que tendrían las piezas, teniendo en cuenta la línea de la sonrisa, la posición del labio y cómo encajan las arcadas al morder.
Sirve para dos cosas. La primera, que puedas ver una propuesta y opinar sobre ella antes de empezar. La segunda, que el trabajo del laboratorio parta de un plan y no de una improvisación en el sillón.

Lo que va antes de la estética
Un tratamiento estético se apoya en lo que hay debajo, y esa parte no es negociable.
Las encías tienen que estar sanas. Trabajar el color o la forma de un diente con una encía inflamada o con enfermedad periodontal activa compromete el resultado y, sobre todo, compromete el diente. Las caries se tratan antes. Y si los dientes están apiñados o girados, muchas veces conviene colocarlos con ortodoncia en lugar de tallarlos para disimular la posición con carillas: se conserva más diente y el resultado aguanta mejor.
Por eso la primera visita empieza por una exploración completa, aunque vengas preguntando solo por el color.
Sensibilidad dental
Es la molestia más frecuente asociada a estos tratamientos y conviene contar con ella. Tanto el blanqueamiento como el tallado previo a una carilla pueden dejar los dientes sensibles al frío durante unos días. Suele ser pasajero y se maneja con las pautas que indique la Dra. Gómez, adaptando la concentración del gel o espaciando las sesiones.
Si ya partes de dientes sensibles, dilo en la primera visita. Cambia cómo se planifica el tratamiento, no si se puede hacer o no.
Presupuesto y quién realiza el tratamiento
El coste de un tratamiento de estética dental depende del número de piezas, de la técnica y del estado previo de la boca, así que no existe un precio de tabla. Sale del estudio. Después de la primera visita recibes un presupuesto por escrito con las fases desglosadas, y la clínica ofrece financiación hasta 36 meses. Las condiciones concretas se explican en consulta.
La Dra. Diana Gómez es la responsable del tratamiento. Colegiada nº 28009137, con máster en implantología oral, cirugía y prótesis y más de 18 años de ejercicio. El centro lleva 25 años atendiendo en San Fernando de Henares y tiene el número de registro sanitario CS13796.
La primera consulta de valoración no tiene coste. La visita, presencial o telemática, es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.
Pedir cita de valoraciónPreguntas frecuentes
Depende de la técnica que se use, de si se hace en clínica, en casa con férulas a medida o combinando las dos, y de cuántas sesiones necesite tu caso. También cuenta si hace falta una limpieza previa o tratar algo antes de empezar. Por eso no hay una cifra única: en la primera visita, que no tiene coste, se valora la boca y se entrega el presupuesto por escrito.
El tono obtenido se mantiene un tiempo y después va volviendo poco a poco hacia el color anterior. La velocidad depende mucho de los hábitos: el café, el té, el vino tinto y el tabaco lo aceleran, y una buena higiene diaria lo retrasa. Lo habitual es plantear sesiones de refuerzo cada cierto tiempo en lugar de repetir el tratamiento completo desde cero.
El gel actúa sobre las moléculas que dan color al diente, no elimina esmalte. Lo que sí puede aparecer es sensibilidad temporal al frío durante los días siguientes, porque el esmalte queda momentáneamente más permeable. Por eso se hace con un diagnóstico previo y bajo control profesional: en una boca con caries, encías retraídas o empastes con filtración el gel entra donde no debe.
La porcelana mantiene mejor el color con los años y se mancha menos, pero suele requerir un tallado mínimo del diente y se fabrica en laboratorio. El composite se hace directamente en boca, desgasta menos, se repara con facilidad y cuesta menos, a cambio de teñirse más con el tiempo y necesitar pulidos periódicos. Lo que decide es tu caso: número de piezas, mordida, bruxismo y estado del esmalte.
En muchos casos sí, ajustando la forma de hacerlo. Se puede bajar la concentración del gel, espaciar las sesiones o plantear el tratamiento en casa con férulas en lugar de una sesión única en clínica. Antes hay que descartar que la sensibilidad venga de una caries, de una encía retraída o de un empaste en mal estado, porque en ese caso lo primero es tratar eso.
Una carilla necesita un diente donde apoyarse, así que no repone una pieza ausente. Cuando falta un diente en una zona visible, la solución pasa por un implante con su corona o por una prótesis, y las carillas entran después, si hace falta, para igualar el resto de la sonrisa. El orden lo marca el estudio inicial.
La visita presencial es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.
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Si quieres cambiar el color de tus dientes, corregir una forma que no te gusta o arreglar
una pieza fracturada, la primera visita sirve para saber qué haría falta en tu caso. La Dra.
Gómez revisa la boca, comprueba que todo esté sano y te explica qué opciones hay y qué
implica cada una. Sales con un presupuesto por escrito y sin compromiso de empezar.
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