Periodoncia: tratamiento de encías y enfermedad periodontal
La periodoncia se ocupa de lo que sostiene los dientes, que son la encía y el hueso. Cuando ese soporte se inflama primero y se pierde después, el diente se afloja aunque no tenga ni una caries. En la Clínica de Implantología Oral la Dra. Diana Gómez, colegiada nº 28009137, explora las encías en la primera visita y mide en qué punto están antes de plantear nada.
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Por qué sangran las encías
Una encía sana no sangra al cepillarse. Cuando lo hace, casi siempre es porque hay placa bacteriana acumulada en el borde de la encía y el cuerpo responde con inflamación.
El sangrado es el primer aviso y el que más se ignora, porque no duele. Mucha gente deja de cepillar la zona que sangra pensando que la está dañando, y ocurre lo contrario: al no limpiarla, la placa se acumula más y la inflamación va a peor. La placa que no se retira se endurece en pocos días y se convierte en sarro, que ya no sale con el cepillo.
Hay situaciones que aumentan la inflamación sin ser la causa: el tabaco, el embarazo, algunos medicamentos, la diabetes mal controlada y el estrés. Por eso una encía que sangra se valora, no se atribuye de entrada a un cepillado flojo.

Gingivitis y periodontitis, que no son lo mismo
Gingivitis
Es la fase inicial. La inflamación se queda en la encía: enrojece, se hincha y sangra, pero el hueso que sujeta el diente todavía está intacto. Con una limpieza profesional y un cambio en la higiene diaria, la encía vuelve a su estado normal.
Periodontitis
Cuando la inflamación baja por debajo de la encía, empieza a destruirse el hueso que rodea la raíz. Entre el diente y la encía se forma una bolsa periodontal, un espacio profundo donde las bacterias siguen trabajando y donde el cepillo ya no llega. Aquí es donde se separan las dos enfermedades. La gingivitis se revierte. La periodontitis se detiene y se estabiliza, pero el hueso que ya se ha perdido no vuelve por sí solo. Esa diferencia es la razón por la que importa tanto llegar pronto. En fases avanzadas aparecen encías retraídas, dientes que parecen más largos, sensibilidad al frío en el cuello del diente, mal aliento persistente, movilidad y, al final, pérdida de la pieza. La periodontitis avanzada es una de las causas más frecuentes de pérdida de dientes en adultos.
Piorrea
«Piorrea» es el nombre antiguo de la periodontitis avanzada, el que todavía usa mucha gente. Describe la fase en la que hay supuración alrededor del diente. Es la misma enfermedad, llamada de otra forma.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico periodontal no se hace mirando. Se hace midiendo.
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Sondaje periodontal
Con una sonda milimetrada se mide la profundidad del surco alrededor de cada diente, en varios puntos de cada pieza. Un surco sano ronda los dos o tres milímetros. A partir de ahí, hablamos de bolsa. Ese mapa de profundidades es la base de todo lo que venga después.
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Radiografías
La radiografía muestra el nivel del hueso alrededor de cada raíz y permite comparar con visitas posteriores. Es lo que distingue una inflamación reciente de una pérdida ósea que lleva años.
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Explicación del caso
Con el sondaje y las radiografías sobre la mesa, la Dra. Gómez explica en qué fase está la enfermedad, qué piezas están comprometidas y qué se puede hacer. De ahí sale el plan y el presupuesto por escrito.
Tratamientos de encías
Limpieza dental y profilaxis
La limpieza profesional retira el sarro y la placa que quedan por encima de la encía, en la parte visible del diente. Es lo que necesita una boca sana para mantenerse así y lo que resuelve la mayoría de las gingivitis, junto con un ajuste en la técnica de cepillado. No es lo mismo que el tratamiento de una periodontitis. La limpieza llega hasta donde llega la encía; por debajo hace falta otra cosa.
Curetaje y raspado radicular
Cuando ya hay bolsas, se limpia la superficie de la raíz por debajo de la encía para retirar el sarro adherido y dejar el tejido en condiciones de volver a adaptarse al diente. Es lo que se conoce como curetaje o limpieza profunda dental. Se trabaja por cuadrantes, con anestesia local, en una o varias sesiones según la extensión del caso. Después hay unos días de sensibilidad al frío, porque la raíz queda más expuesta al retirar el sarro que la cubría.
Tratamiento con láser
En determinados casos, el láser se emplea como apoyo dentro del tratamiento periodontal para actuar sobre el tejido de la bolsa. No sustituye al raspado: se suma a él cuando la Dra. Gómez lo considera indicado por el tipo de lesión.
Cirugía periodontal
Si después del raspado quedan bolsas profundas que no se pueden mantener limpias, se valora acceder quirúrgicamente a esa zona para eliminar el tejido enfermo y remodelar el contorno de la encía. Se hace con anestesia local y se decide siempre después de reevaluar el resultado del tratamiento anterior, nunca de entrada.
Mantenimiento periodontal
Es la parte que decide el resultado a largo plazo y la que más se abandona. Un paciente tratado de periodontitis pasa a revisiones periódicas con sondaje y limpieza, con una frecuencia que marca su caso concreto. Sin ese control, las bolsas se vuelven a poblar y la enfermedad reaparece.
Encías e implantes
Un implante no se pica, pero el tejido que lo rodea sí se inflama. La periimplantitis es una infección de la encía y del hueso alrededor del implante, se comporta de forma parecida a la enfermedad periodontal y, si avanza, puede llegar a hacer que el implante se pierda.
Por eso un paciente con periodontitis activa necesita tenerla controlada antes de colocar implantes dentales. No es un trámite previo, es lo que sostiene el resultado a diez años. Y una vez colocados, el mantenimiento periodontal pasa a incluir también los implantes.

Qué puedes hacer tú
El tratamiento en clínica limpia lo que ya está; lo que evita que vuelva es lo que se hace en casa todos los días.
Cepillado dos veces al día, con atención al borde de la encía, que es justo donde se acumula la placa y donde la gente pasa de largo. Limpieza entre los dientes a diario, con seda o con cepillos interdentales según el espacio que haya; el cepillo normal no entra ahí, y es donde más empieza la enfermedad. Revisiones en la frecuencia que te indiquen.
Si fumas, cuenta con ello: el tabaco empeora el pronóstico periodontal y además enmascara el sangrado, así que la encía puede estar peor de lo que parece.
Quién realiza el tratamiento
La Dra. Diana Gómez es la responsable del diagnóstico y del tratamiento periodontal en la clínica. Colegiada nº 28009137, con máster en implantología oral, cirugía y prótesis y más de 18 años de ejercicio. El centro tiene el número de registro sanitario CS13796.
Para las cirugías periodontales más largas o para pacientes a los que la intervención les genera ansiedad, la clínica cuenta con anestesista propio y ofrece sedación consciente.
El coste del tratamiento depende de cuántas piezas estén afectadas y de la profundidad de las bolsas, así que sale del estudio. Después de la primera visita recibes el presupuesto por escrito, y hay financiación hasta 36 meses. La primera consulta es una valoración personalizada.
La visita, presencial o telemática, es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento, sea quirúrgico o no: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.
La visita presencial es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.
Preguntas frecuentes
Lo más habitual es que haya placa bacteriana acumulada en el borde de la encía y el tejido responda con inflamación. Una encía sana no sangra al cepillarse. Dejar de cepillar la zona que sangra empeora la situación, porque la placa sigue acumulándose. Hay factores que lo agravan, como el tabaco, el embarazo, la diabetes mal controlada o algunos medicamentos, así que conviene que lo valore la Dra. Gómez.
Es la inflamación de la encía provocada por la placa bacteriana que se acumula en su borde. La encía enrojece, se hincha y sangra al cepillarse o al usar seda, pero el hueso que sujeta el diente todavía no está afectado. Suele cursar sin dolor, y esa es la razón de que mucha gente no le dé importancia. Es la fase reversible de la enfermedad de las encías.
Con una limpieza profesional que retire el sarro y la placa, y con un cambio en la higiene diaria: cepillado en el borde de la encía y limpieza entre los dientes todos los días. Cuando la causa es solo la placa, la encía suele recuperar su aspecto normal en unas semanas. Si el sangrado continúa después de eso, hay que volver a valorar, porque puede haber algo más por debajo.
La periodontitis se puede detener y estabilizar, pero el hueso que ya se ha perdido no se recupera de forma espontánea. Por eso se habla de controlar la enfermedad y no de curarla en el sentido de dejarla como estaba. El pronóstico depende de en qué fase se llegue, de cuántas piezas estén afectadas y del mantenimiento posterior. Cada caso se valora por separado.
En una boca sana suele bastar con una revisión anual con limpieza, pero no es una regla fija. Un paciente que ha tenido periodontitis necesita un mantenimiento más frecuente, porque las bolsas vuelven a poblarse de bacterias en pocos meses. También cambia la frecuencia si fumas, si llevas implantes o si tiendes a acumular sarro con rapidez. La pauta la marca tu caso.
La encía que se ha retirado no vuelve a subir por sí sola. Lo primero es detener la causa, que suele ser la enfermedad periodontal o un cepillado demasiado agresivo, para que la retracción no siga avanzando. En algunas situaciones concretas se puede plantear cubrir la raíz expuesta con un injerto de encía, y eso depende del tipo de recesión y del hueso que haya alrededor.
La visita presencial es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.
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Si te sangran las encías al cepillarte, notas que se han retirado o llevas tiempo con mal
aliento, la primera visita sirve para medir en qué punto estás. La Dra. Gómez hace el
sondaje, valora las radiografías y te explica qué está pasando y qué se puede hacer. Sales
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