rehabilitacion fija y removible

Prótesis dental fija y removible

Una prótesis dental repone los dientes que faltan para que vuelvas a masticar, a hablar y a sonreír con normalidad. Puede ir fija, atornillada o cementada y sin que te la quites, o removible, de quita y pon para la higiene. En la Clínica de Implantología Oral la Dra. Diana Gómez estudia cuántas piezas faltan, en qué estado están las que quedan y cuánto hueso hay antes de plantear una cosa o la otra.

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18años de experiencia
CS13796registro sanitario del centro
RXradiografía panorámica en la clínica
36meses de financiación disponible
Gabinete dental de la clínica de la Dra. Diana Gómez en San Fernando de Henares

Prótesis fija o removible: en qué se diferencian

Es la primera pregunta que hace casi todo el mundo, y la respuesta depende de tu boca más que de una preferencia.

Una prótesis fija queda sujeta de forma permanente, apoyada en tus propios dientes o sobre implantes. No se quita para dormir ni para limpiarla: se higieniza en boca, igual que la dentición natural, con cepillo y con lo que haga falta para pasar por debajo. Es la opción que más se parece a tener los dientes propios, y por eso es la que suele preferirse cuando el caso la permite.

Una prótesis removible se coloca y se retira. Se apoya en la encía, en el paladar y, si quedan dientes, en unos ganchos o unos anclajes sobre ellos. Se quita para limpiarla y habitualmente también por la noche. Permite resolver situaciones en las que faltan muchas piezas o no hay hueso suficiente para implantes, y es menos invasiva y más rápida de fabricar.

La decisión entre una y otra la marcan cuántos dientes faltan y dónde están, el estado de los que quedan, el volumen de hueso disponible, la salud de las encías y qué esperas del resultado. Ninguna de las dos es la buena en abstracto: hay bocas en las que la fija no es posible y bocas en las que la removible no hace falta.

Odontóloga manejando el equipo del sillón dental

Prótesis fija

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Coronas

Una corona es una funda que recubre por completo un diente muy destruido. Se indica cuando queda demasiado poco diente sano para sostener un empaste, después de una endodoncia en piezas posteriores, o cuando un diente está fracturado. También es la pieza que va encima de un implante. Se fabrica en cerámica o en zirconio, a partir del escaneado de tu boca, y el color se elige por comparación con los dientes de al lado. El paciente la llama a menudo «funda» o «corona de la muela», y es lo mismo. Una corona no es una carilla. La carilla es una lámina fina que cubre solo la cara anterior del diente y se plantea por motivos de forma o de color en el sector visible; la corona lo envuelve entero y su motivo es estructural.

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Puentes dentales

Un puente repone uno o varios dientes ausentes apoyándose en las piezas de al lado, que se tallan y reciben coronas unidas entre sí. La pieza que sustituye al diente perdido queda suspendida entre las dos. Es una solución fija, se hace en pocas semanas y no requiere cirugía. Tiene una condición: hay que tallar los dientes vecinos, aunque estén sanos. Cuando esos dientes ya están empastados o necesitan corona por su cuenta, el puente aprovecha ese trabajo; cuando están intactos, conviene valorar antes la alternativa del implante, que no los toca. Un puente también puede ir sobre implantes, sin apoyarse en ningún diente natural. Es lo habitual cuando faltan varias piezas seguidas.

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Prótesis fija sobre implantes

Cuando faltan muchas piezas o la arcada está completamente vacía, la prótesis se atornilla sobre un conjunto de implantes repartidos por el maxilar. Queda fija, no se retira para dormir y la higiene se hace en boca con cepillo, irrigador y cepillos interdentales. Esa parte, la de rehabilitar una arcada completa, se desarrolla en la página de rehabilitación oral, porque implica planificar la cirugía además de la prótesis.

Prótesis removible

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Dentadura completa

Es la dentadura postiza clásica, la que repone todos los dientes de una arcada cuando no queda ninguno. Se apoya en la encía y, en el maxilar superior, también en el paladar, que es lo que le da buena parte de la sujeción. Se fabrica en resina, con los dientes seleccionados por forma, tamaño y color. Requiere un periodo de adaptación: al principio cambia la pronunciación de algunos sonidos y la sensación al comer, y la mayoría de pacientes necesita varias semanas y algún ajuste hasta encontrarse cómoda.

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Prótesis parcial de quita y pon

Cuando quedan dientes propios, la prótesis parcial repone solo los ausentes y se sujeta a los que quedan mediante ganchos metálicos o mediante anclajes que no se ven. Puede ser de resina, más sencilla y a menudo usada como provisional, o de estructura metálica colada, más fina y más rígida. La condición para que funcione es que los dientes que la sujetan estén sanos y firmes. Si tienen movilidad por enfermedad periodontal, hay que tratarla antes.

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Sobredentadura sobre implantes

Es el punto intermedio entre las dos familias. La dentadura sigue siendo de quita y pon, pero en lugar de descansar solo sobre la encía se ancla a unos pocos implantes mediante botones o una barra. Se retira para limpiarla y, a la vez, no se mueve al comer ni al hablar. Es la solución que se plantea con más frecuencia a quien ya lleva una dentadura completa y lo que peor lleva es que baile. No requiere tantos implantes como una prótesis fija de arcada completa.

Cómo se hace tu prótesis, paso a paso

1. Estudio. Exploración y ortopantomografía. Se comprueba el estado de los dientes que quedan, de las encías y del hueso. De ahí sale el plan y el presupuesto por escrito. 2. Preparación previa. Antes de la prótesis se resuelve lo que haya debajo: caries, endodoncias, enfermedad periodontal o extracciones. Colocar una prótesis sobre una boca sin tratar es lo que la hace fracasar en pocos meses. 3. Registro. Se escanean las arcadas con escáner intraoral, sin pastas de impresión, y se toma el registro de la mordida. 4. Diseño y pruebas. La prótesis se diseña y se prueba en boca antes de terminarla. En las removibles se prueba el montaje de dientes para revisar la estética y la fonética; en las fijas se prueba la estructura y el ajuste. 5. Colocación. Se ajustan los contactos de la mordida y se comprueba que la carga se reparte de forma uniforme. 6. Revisiones y mantenimiento. Las primeras semanas suelen necesitar algún retoque, y después se pasa a controles periódicos. La encía cambia con los años y una prótesis removible acaba necesitando un rebase para volver a ajustar.

El mantenimiento, que es lo que decide cuánto dura

Una prótesis fija se limpia en boca, todos los días, con especial atención a la unión con la encía y a los espacios que quedan por debajo de los puentes, donde se acumula placa. El irrigador y los cepillos interdentales dejan de ser opcionales.

Una prótesis removible se retira, se cepilla con cepillo específico fuera de la boca y se limpia también la encía sobre la que apoya. Dormir con ella puesta favorece la inflamación de la mucosa, salvo indicación contraria.

En los dos casos, lo que suele acortar la vida de una prótesis no es el material, es lo que pasa alrededor: caries en los dientes que sostienen un puente, enfermedad periodontal que los afloja, o una encía que se reabsorbe y deja de ajustar con la removible. Por eso las revisiones forman parte del tratamiento y no son un añadido.

Si aprietas o rechinas los dientes, conviene resolverlo antes o a la vez: la carga del bruxismo fractura coronas y descementa puentes.

Presupuesto y financiación

Presupuesto y financiación

El precio de una prótesis depende de cuántas piezas repone, de si es fija o removible, del material, de si va sobre dientes o sobre implantes y de lo que haya que tratar antes en la boca. Son variables que cambian mucho de un caso a otro, y por eso el presupuesto sale del estudio y no de una tabla.

Después de la primera visita recibes el presupuesto por escrito con las fases desglosadas. La clínica ofrece financiación hasta 36 meses y las condiciones se explican en consulta. La primera consulta es una valoración personalizada.

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Quién realiza el tratamiento

La Dra. Diana Gómez, colegiada nº 28009137, con máster en implantología oral, cirugía y prótesis y más de 18 años de ejercicio. El centro tiene el número de registro sanitario CS13796.

La visita, presencial o telemática, es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.

Colegiada nº 28009137Máster en implantología oral, cirugía y prótesisMás de 18 años de ejercicioRegistro sanitario del centro CS13796

La visita presencial es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.

Preguntas frecuentes

Lo decide tu boca. La fija queda sujeta de forma permanente sobre dientes o sobre implantes, se limpia sin retirarla y es lo que más se parece a la dentición propia. La removible se quita para la higiene, se apoya en la encía y permite resolver casos con muchas ausencias o con poco hueso. Pesan cuántas piezas faltan, el estado de las que quedan, el volumen de hueso y la salud de las encías.

Un puente bien hecho y bien mantenido dura años, y lo que suele terminar con él no es el material sino lo que ocurre alrededor: una caries en uno de los dientes que lo sostienen, o enfermedad periodontal que les hace perder sujeción. La higiene diaria por debajo del puente, las revisiones y controlar el bruxismo si lo hay son lo que más influye en su duración.

Con los dientes de apoyo ya sanos, el proceso habitual va de dos a cuatro semanas y varias citas: tallado y registro, prueba de la estructura y colocación definitiva. Durante ese tiempo se lleva un provisional, así que no te quedas sin dientes. Si antes hay que tratar caries, hacer una endodoncia o tratar las encías, el plazo se alarga según lo que se encuentre.

La corona recubre el diente entero y se indica por motivos estructurales: queda poco diente sano, hay una fractura o la pieza ha sido endodonciada. La carilla es una lámina fina que cubre solo la cara visible y se plantea por forma o por color en el sector anterior. Una sustituye la estructura del diente, la otra su aspecto exterior. Cuál corresponde se decide según cuánto diente sano queda.

Con adaptación, sí, aunque no exactamente igual que con dientes propios. Las primeras semanas conviene empezar por alimentos blandos, cortados pequeños, y masticar por los dos lados a la vez para repartir la carga. Los alimentos muy pegajosos o muy duros siguen siendo incómodos después. Si la prótesis se mueve al comer pasado el periodo de adaptación, hay que revisarla: no es normal.

De cuántas piezas repone, del material, de si es completa o parcial, de si se ancla a implantes y de lo que haya que tratar en la boca antes de colocarla. Una parcial de resina y una sobredentadura anclada a implantes son tratamientos muy distintos. Por eso el importe sale del estudio, y en la primera visita recibes el presupuesto por escrito con cada fase desglosada.

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Si te falta alguna pieza, llevas una dentadura que se mueve o te han dicho que necesitas un

puente, la primera consulta sirve para ver qué admite tu boca. La Dra. Gómez explora los

dientes que quedan, hace el estudio radiológico y te explica qué opciones hay, qué implica

cada una y en qué plazos. Sales con un presupuesto por escrito y sin compromiso de empezar.

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