La caries es la enfermedad crónica más extendida del mundo y, a la vez, una de las más silenciosas. Cuando empieza no duele. Cuando duele, ya lleva tiempo avanzando. Esa distancia entre el momento en que aparece y el momento en que se nota es la razón por la que tanta gente llega a la consulta con una muela que hace un mes estaba perfecta.
Entender cómo se forma ayuda a frenarla, así que vamos por partes.
Qué es una caries y cómo se forma
En la boca viven millones de bacterias. Algunas de ellas se alimentan de los azúcares y almidones que quedan en los dientes después de comer y, al hacerlo, producen ácidos. Esos ácidos disuelven los minerales del esmalte, la capa exterior del diente.
El proceso no es lineal. Cada día hay momentos de desmineralización, justo después de comer, y momentos de remineralización, en los que la saliva y el flúor reponen parte de lo perdido. Mientras las dos fuerzas se equilibran, no pasa nada. Cuando la balanza se inclina de forma sostenida hacia el lado ácido, el esmalte pierde más de lo que recupera y termina cediendo. Ahí aparece la cavidad.
Por eso el factor que más pesa no es tanto la cantidad de azúcar como la frecuencia. Picar varias veces entre horas mantiene la boca en ácido casi todo el día.
Las fases de una caries
Una caries no aparece de un día para otro. Recorre unas etapas bastante reconocibles.
- Mancha blanca. El esmalte ha perdido minerales pero no se ha roto. Se ve como una zona opaca, tiza. Es la única fase reversible, y con flúor y control de placa puede frenarse.
- Caries de esmalte. La superficie ya está rota. No duele, porque el esmalte no tiene terminaciones nerviosas. Se detecta en la revisión o en la radiografía.
- Caries de dentina. La lesión atraviesa el esmalte y llega a la capa de debajo, que sí conduce estímulos. Aquí empiezan las molestias con el frío, el dulce o el aire.
- Caries que alcanza la pulpa. Las bacterias llegan al nervio. El dolor se vuelve espontáneo, aparece de noche y no se calma al retirar el estímulo.
Cuanto antes se corta el proceso, menos diente hay que tocar. Una mancha blanca se controla sin tocar nada; una caries en la pulpa necesita ya un tratamiento de conductos.
Por qué unas personas tienen más caries que otras
Hay quien se lava los dientes a rajatabla y aun así acumula lesiones, y hay quien pasa décadas sin una sola. Influyen varios factores: la anatomía de las muelas, con fisuras más o menos profundas donde se retiene la placa; la cantidad y la calidad de la saliva, que es el sistema de defensa natural del diente y que se reduce con ciertos medicamentos; la dieta y sobre todo el número de ingestas al día; el apiñamiento dental, que crea zonas imposibles de limpiar con el cepillo; y el uso o no de seda y cepillos interdentales, porque la mayoría de las caries en adultos empiezan entre los dientes.
Cuando el apiñamiento es el problema de fondo, colocar los dientes en su sitio con un tratamiento de ortodoncia hace que la higiene diaria funcione de verdad, y eso reduce la aparición de lesiones nuevas.
Cómo se detectan
Parte de las caries se ven directamente en la exploración, sobre todo las de las superficies masticatorias. Las que se forman entre dos dientes, que son muy frecuentes, no se ven a simple vista y necesitan radiografía. Lo mismo ocurre con las que aparecen debajo de un empaste antiguo o en la raíz de un diente con la encía retraída.
En nuestra clínica la exploración se apoya en radiodiagnóstico dental, que permite ver el estado de las zonas ocultas y comparar la evolución entre revisiones.
Qué tratamiento necesita cada caries
Depende de hasta dónde haya llegado.
En las lesiones iniciales, sin cavidad, el trabajo es de control: flúor profesional, revisión de la técnica de cepillado, ajuste de la dieta y seguimiento para comprobar que la mancha no progresa.
Cuando ya hay cavidad y el daño es moderado, se retira el tejido afectado y se repone con un material de relleno, lo que conocemos como empaste u obturación. Es el tratamiento más habitual y se resuelve en una sesión.
Si la destrucción es amplia y queda poca estructura sana, un empaste convencional no aguanta las fuerzas de la masticación. Ahí se recurre a una reconstrucción mayor o a una corona, que cubre el diente y lo protege.
Y cuando la caries ha llegado al nervio, hay que tratar el interior del diente mediante endodoncia antes de reconstruirlo. Si el diente ya no es recuperable, se valora la extracción y cómo reponer la pieza para que no se desplacen las vecinas.
Caries en niños
Los dientes de leche tienen el esmalte más fino, así que una caries avanza en ellos más rápido que en un adulto. La creencia de que no hace falta tratarlos porque se van a caer es un problema: una infección en un diente temporal puede afectar al germen del permanente que viene detrás y provoca dolor y pérdida prematura de espacio. El área de odontopediatría se ocupa precisamente de esto, y de crear hábitos antes de que aparezcan las lesiones.
Preguntas frecuentes
¿Una caries puede desaparecer sola?
Solo en la fase más inicial, cuando todavía es una mancha blanca y el esmalte no se ha roto. En ese punto la remineralización con flúor y un buen control de placa puede detenerla. Una vez que hay cavidad, el tejido perdido no se regenera y hace falta restaurarlo.
¿Por qué me duele una muela empastada al morder?
Puede deberse a un empaste que quede alto y reciba más carga de la cuenta, a una fisura en el diente, a una caries nueva por debajo del material o a una inflamación de la pulpa. Son causas distintas con soluciones distintas, así que conviene revisarlo en lugar de esperar a ver si se pasa.
¿Se ven las caries en una radiografía panorámica?
Las caries grandes sí. Las pequeñas, y sobre todo las que se forman entre dos dientes, requieren radiografías más específicas de esa zona concreta, porque la panorámica ofrece una visión general y no el detalle fino.
¿Duele el tratamiento de una caries?
El tratamiento se realiza con anestesia local, y la mayoría de los pacientes describe la sesión como llevadera. Las sensaciones posteriores, como una ligera sensibilidad durante unos días, varían según la profundidad de la lesión y el diente tratado.
¿El enjuague sustituye al cepillado?
No. El colutorio actúa sobre la superficie, pero no arrastra la placa adherida, y la placa es lo que produce el ácido. El cepillo y la limpieza entre los dientes son lo que la retira; el enjuague es un complemento.
¿Cada cuánto conviene revisarse?
Como referencia general, una revisión anual cubre a la mayoría de los adultos sanos, y cada seis meses en personas con antecedentes de caries frecuentes, enfermedad de encías, ortodoncia o boca seca. La pauta concreta la establece el profesional según el riesgo de cada persona.
Revisar a tiempo cambia el tratamiento
La diferencia entre un empaste sencillo y una endodoncia con corona suele estar en unos meses de diferencia. Si hace tiempo que no te revisan la boca o has notado sensibilidad en alguna zona, pide tu cita de valoración a través del formulario y lo miramos con calma en la clínica.