Las carillas son láminas finas que se adhieren a la cara visible del diente para modificar su forma, su color o su posición. Se han popularizado mucho, y con la popularidad ha llegado también bastante desinformación sobre lo que son y sobre lo que implican.
La duda más repetida en consulta es la de siempre: composite o porcelana. Vamos a verla con los datos sobre la mesa.
Para qué sirven las carillas
Su indicación habitual cubre situaciones como dientes con manchas internas que no responden al blanqueamiento, dientes fracturados o con el borde desgastado, dientes con la forma alterada o de tamaño desproporcionado, espacios entre los incisivos, y ligeras rotaciones o desalineaciones en casos concretos.
Esa última indicación merece una advertencia. Cuando el problema de fondo es la posición de los dientes, tapar la apariencia con carillas no corrige la mordida y obliga a desgastar más estructura para compensar. En esos casos, colocar los dientes en su sitio con ortodoncia y hacer después un retoque estético mínimo suele ser una solución más conservadora. Qué corresponde en cada boca se decide en la valoración.
Carillas de composite
El composite es la misma resina que se utiliza en los empastes. Se aplica directamente sobre el diente, capa a capa, y se esculpe en la propia sesión.
Sus características principales son que se realizan normalmente en una o dos sesiones, que requieren un desgaste mínimo del diente y en algunos casos ninguno, que son reparables si se astillan y que permiten modificaciones posteriores.
Como contrapartida, el composite se pigmenta con el tiempo, sobre todo en los márgenes y en personas que consumen café, té, vino o tabaco. Su brillo también se va perdiendo y necesita pulidos periódicos para mantenerse. Y resiste menos al desgaste que la porcelana.
Carillas de porcelana
La porcelana se fabrica fuera de la boca, a partir de un registro de tus dientes, y después se cementa. Requiere al menos dos sesiones y un periodo con provisionales.
Su ventaja principal es el comportamiento del material: mantiene el color de forma mucho más estable, no se pigmenta como el composite y su superficie resiste mejor el desgaste. La forma en que transmite la luz se parece más a la del esmalte natural.
Como contrapartida, suele exigir un tallado del diente, que es irreversible, y si una carilla se fractura no se repara: se sustituye. También requiere un proceso más largo.
Entonces, cuál elegir
No hay una respuesta que valga para todos los casos, y no se puede dar sin haber visto el caso. La decisión depende de cuánto haya que cambiar la forma y el color, del estado del esmalte de partida, de si aprietas los dientes por la noche, de tus hábitos de consumo de bebidas pigmentantes y de qué plazo y qué mantenimiento encajan contigo.
El bruxismo, en particular, pesa mucho en esta decisión. Quien aprieta o rechina somete a las carillas a fuerzas que ninguna de las dos opciones tolera indefinidamente. En esos casos el abordaje desde bruxismo y ATM, con una férula de descarga a medida, forma parte del tratamiento y no de un añadido opcional.
Cómo es el proceso
Empieza por una valoración completa: estado de dientes y encías, mordida, análisis de la sonrisa y de la proporción facial. Si hay caries, restauraciones filtradas o inflamación de la encía, se resuelven antes.
Después se planifican la forma y la proporción antes de tocar nada. En nuestra clínica el registro se toma con escáner intraoral, dentro del flujo digital y sin pastas de impresión, lo que facilita ajustar la forma antes de fabricar.
A partir de ahí, si son de composite, se realizan directamente en boca. Si son de porcelana, se prepara el diente, se colocan provisionales y se cementan las definitivas en una segunda cita. En ambos casos se comprueban los contactos con la arcada contraria antes de dar el trabajo por terminado.
Mantenimiento
Las carillas no sufren caries, pero el diente que hay debajo sí, y la encía que las rodea también puede inflamarse. La higiene diaria completa, incluyendo la limpieza entre los dientes, sigue siendo la misma.
Conviene además evitar morder objetos duros, uñas o hielo, y acudir a las revisiones para comprobar los márgenes. Las de composite necesitan pulidos periódicos para recuperar el brillo. Si llevas férula de descarga, ponerla cada noche es lo que protege el trabajo.
Preguntas frecuentes
¿Hay que limar los dientes para poner carillas?
Depende de la técnica y del caso. Las de composite pueden colocarse a veces sin desgaste o con un desgaste muy leve. Las de porcelana suelen requerir un tallado de la superficie, cuyo espesor depende del grosor de la carilla y de cuánto haya que modificar la forma o el color de partida.
¿Cuánto duran unas carillas?
La duración depende del material, de la mordida, de la higiene y de si existe bruxismo. Las de porcelana mantienen el color y la superficie durante más tiempo que las de composite, que requieren pulidos y retoques periódicos. Las revisiones son las que permiten anticipar cuándo toca renovar.
¿Se pueden quitar las carillas?
Las de composite pueden retirarse con un desgaste mínimo del diente. Cuando ha habido tallado para colocar porcelana, esa estructura no se recupera, así que el diente necesitará siempre algún tipo de restauración. Es un punto que conviene tener claro antes de decidir.
¿Las carillas se manchan?
El composite se pigmenta con el tiempo, sobre todo en los bordes de unión con el diente. La porcelana es mucho más estable frente a las tinciones. En ambos casos, el café, el té, el vino y el tabaco influyen en el resultado a largo plazo.
¿Son lo mismo que una corona?
No. La carilla cubre solo la cara visible del diente. La corona lo envuelve por completo y se indica cuando queda poca estructura sana, normalmente tras una endodoncia o una fractura amplia. Son tratamientos distintos con indicaciones distintas.
¿Se planifica el diseño antes de empezar?
Sí. Antes de tocar ningún diente se valora y se comenta la propuesta de forma y proporción. Es la parte del proceso donde se ajustan las expectativas, y conviene dedicarle tiempo.
Antes de decidir material, una valoración
Elegir entre composite y porcelana sin haber visto el estado de tus dientes, tu mordida y tus hábitos es empezar por el final. En la Clínica de Implantología Oral de San Fernando de Henares estudiamos el caso y te explicamos qué opciones tienes y qué implica cada una. Escríbenos desde el formulario de contacto.