Encías que sangran: gingivitis, causas y tratamiento

Portada del artículo «Encías que sangran: gingivitis, causas y tratamiento» de la Clínica Dental Dra. Diana Gómez

Que sangre la encía al cepillarse no es normal. Se ha normalizado tanto que mucha gente lo asume como parte del proceso, o incluso deja de cepillar esa zona para que no sangre, que es justo lo contrario de lo que hay que hacer.

El sangrado es un signo de inflamación, y la inflamación de la encía tiene nombre: gingivitis. Es la fase reversible de la enfermedad de las encías, y por eso merece la pena entenderla.

Qué es la gingivitis

La gingivitis es la inflamación del tejido que rodea al diente, provocada por la acumulación de placa bacteriana en el margen de la encía. La placa es esa película blanda que se forma cada día; si no se retira, en cuestión de horas empieza a irritar el tejido, y en un par de días se mineraliza y se convierte en sarro, que ya no sale con el cepillo.

La encía responde al ataque bacteriano inflamándose. Se enrojece, se hincha ligeramente, pierde su aspecto firme y sangra con el mínimo estímulo. Lo importante de esta fase es que aún no hay pérdida de hueso, y por eso, tratada a tiempo, suele ser reversible.

Cómo reconocerla

Los signos habituales son sangrado al cepillarse o al usar seda, encías de color rojo intenso en lugar de rosa pálido, inflamación en el borde que rodea al diente, sensación de encía blanda o dolorida, y mal aliento persistente. El dolor, curiosamente, suele estar ausente, y esa es la razón por la que tanta gente la deja pasar.

La diferencia con la periodontitis

Es la distinción que más conviene tener clara. En la gingivitis la inflamación se queda en la encía y el hueso que sujeta el diente está intacto. En la periodontitis, la inflamación ha avanzado y ha empezado a destruir ese hueso, además del ligamento que une el diente al hueso.

La consecuencia práctica es enorme. Una gingivitis tratada a tiempo suele volver a la normalidad. En la periodontitis, el hueso perdido no se recupera de forma espontánea: la enfermedad se puede detener y estabilizar, y a partir de ahí se mantiene, pero lo destruido ya no vuelve solo. El pronóstico depende de cada caso y de en qué punto se llegue a la consulta.

Entre una y otra puede haber años, así que hay margen de sobra para actuar. Todo el trabajo de periodoncia consiste precisamente en cortar ese camino a tiempo.

Qué factores aumentan el riesgo

La placa es la causa, pero hay circunstancias que hacen que la encía reaccione peor: el tabaco, que además enmascara el sangrado y retrasa el diagnóstico; los cambios hormonales del embarazo, la pubertad o la menopausia; la diabetes mal controlada, que tiene una relación de ida y vuelta con la enfermedad periodontal; ciertos medicamentos que producen crecimiento de la encía o reducen la saliva; el estrés sostenido; y el apiñamiento dental, que crea zonas donde la higiene simplemente no llega.

En este último caso, resolver la posición de los dientes con ortodoncia hace que la higiene diaria pueda funcionar, algo que ninguna técnica de cepillado consigue si los dientes están montados unos sobre otros.

El tratamiento

En una gingivitis sin pérdida de soporte, el tratamiento es directo. Se retira el sarro y la placa mediante una limpieza profesional, se revisa la técnica de cepillado y se introduce la limpieza entre los dientes, que es donde falla casi todo el mundo. Si hay restauraciones desbordantes o mal ajustadas que retienen placa, se corrigen.

Con eso, en la mayoría de los casos la encía mejora en pocas semanas, aunque el plazo depende de cada paciente. Lo que marca la diferencia después es el mantenimiento, porque la placa vuelve a formarse cada día.

Cuando la exploración detecta bolsas y sospecha de pérdida ósea, el planteamiento cambia. Hace falta una radiografía para medir el nivel de hueso, y el tratamiento pasa a ser periodontal, con raspado y alisado radicular por debajo de la encía. El diagnóstico por imagen es lo que permite saber en cuál de los dos escenarios estamos.

La higiene que de verdad funciona

Cepillar dos veces al día, con especial atención al borde de la encía, que es donde se acumula la placa que provoca el problema. Un cepillo de filamentos suaves, colocado en ángulo hacia la encía, con movimientos cortos y sin apretar. Apretar más no limpia más; desgasta el diente y retrae la encía.

La parte que casi nadie hace y que más cuenta es la limpieza interdental, con seda o con cepillos interdentales del tamaño adecuado para cada espacio. El cepillo llega al sesenta por ciento de la superficie dental; el resto está entre los dientes.

Y una aclaración importante: si la encía sangra, no hay que dejar de limpiarla. El sangrado baja precisamente cuando se retira la placa que lo provoca, normalmente en pocos días.

Preguntas frecuentes

¿Por qué sangran las encías al cepillarme?

Porque están inflamadas por acumulación de placa en el margen. Un tejido sano no sangra ante el roce del cepillo. También pueden influir un cepillado demasiado agresivo, ciertos medicamentos anticoagulantes o cambios hormonales, pero la causa más frecuente con diferencia es la placa.

¿La gingivitis se cura?

En la mayoría de los casos sí, porque es la fase reversible de la enfermedad de las encías. Retirando el sarro y manteniendo una higiene adecuada, la encía suele recuperar su estado. Lo que no se revierte por sí solo es el hueso perdido si la enfermedad ha avanzado a periodontitis.

¿Cada cuánto hay que hacerse una limpieza dental?

Como referencia, una vez al año en personas con encías sanas y buena higiene. En quienes acumulan sarro con rapidez, fuman o tienen antecedentes de enfermedad periodontal, el intervalo se acorta. La pauta concreta la decide el profesional tras valorar el estado de cada boca.

¿La limpieza dental desgasta el esmalte?

El instrumental de ultrasonidos actúa sobre el sarro, no sobre el esmalte sano. La sensación de dientes más sensibles durante unos días después de una limpieza suele deberse a que se ha retirado sarro que cubría zonas de raíz ya expuestas, y tiende a normalizarse.

¿Se pueden recuperar las encías retraídas?

La encía que se ha retraído no vuelve sola a su posición. Lo primero es frenar la causa, ya sea inflamación, cepillado traumático o apiñamiento. En casos seleccionados existen técnicas quirúrgicas de recubrimiento radicular, cuya indicación depende del tipo de retracción y del soporte que quede.

¿El embarazo provoca gingivitis?

Los cambios hormonales aumentan la respuesta inflamatoria de la encía ante la misma cantidad de placa, así que el sangrado se hace más evidente. No aparece de la nada: hace falta placa. Mantener la higiene y revisar las encías durante el embarazo es una recomendación habitual.

Si la encía sangra, mejor valorarlo pronto

Si notas que la encía sangra al cepillarte o la ves enrojecida, merece la pena valorarlo antes de que avance. En la clínica revisamos el estado de tus encías, medimos el soporte real y te explicamos qué necesitas. Pide tu cita a través del formulario.