Halitosis: por qué aparece el mal aliento y cómo tratarlo

Portada del artículo «Halitosis: por qué aparece el mal aliento y cómo tratarlo» de la Clínica Dental Dra. Diana Gómez

La halitosis es un motivo de consulta incómodo de plantear y muy frecuente. Muchas personas conviven años con ella, probando colutorios, chicles y pastas sin dar con la causa, porque están tratando el síntoma y no el origen.

La buena noticia es que en la mayoría de los casos el origen está en la boca, es identificable y tiene tratamiento.

De dónde viene el mal aliento

El olor lo producen unos compuestos de azufre que generan ciertas bacterias al descomponer restos de proteínas. Esas bacterias viven en zonas con poco oxígeno: el dorso posterior de la lengua, los espacios entre los dientes y las bolsas que se forman entre el diente y la encía cuando hay enfermedad periodontal.

Alrededor de nueve de cada diez casos de halitosis tienen su origen dentro de la boca. El resto se reparte entre causas respiratorias, digestivas y metabólicas, y se identifican cuando la exploración oral no explica el cuadro.

Las causas orales más habituales

  • Recubrimiento de la lengua. La capa blanquecina del dorso posterior concentra buena parte de las bacterias implicadas. Es la causa aislada más frecuente.
  • Enfermedad de las encías. La gingivitis y sobre todo la periodontitis crean bolsas donde las bacterias proliferan sin oxígeno. Aquí el mal olor suele ir acompañado de sangrado.
  • Caries y restos de comida retenidos. Cavidades abiertas y espacios entre dientes que el cepillo no alcanza.
  • Boca seca. La saliva arrastra y neutraliza. Cuando falta, por medicación, por respirar por la boca o durante la noche, el olor se dispara. Por eso casi todo el mundo se levanta con mal aliento.
  • Prótesis mal higienizadas. Retienen placa y necesitan una rutina de limpieza propia.
  • Tabaco y alcohol. Resecan la mucosa y añaden su propio olor.

La halitosis que no viene de la boca

Cuando la exploración oral está limpia y el problema persiste, se valoran otras causas: infecciones de garganta o senos nasales, amígdalas con cálculos, reflujo, y determinadas enfermedades sistémicas que producen olores característicos. En esos casos el paso siguiente es una derivación al especialista que corresponda, porque el tratamiento ya no es dental.

Existe además la halitofobia, la convicción de tener mal aliento cuando las mediciones no lo detectan. Es más común de lo que parece y merece un abordaje distinto.

Cómo se estudia en consulta

El primer paso es una exploración completa de dientes, encías y lengua, revisando el estado de las restauraciones y midiendo la profundidad de las bolsas periodontales. Se repasa también el historial médico y la medicación, porque muchos fármacos habituales reducen el flujo de saliva.

Cuando hay sospecha de enfermedad periodontal, hace falta ver el nivel de hueso, y ahí entra el radiodiagnóstico dental. La imagen muestra si la pérdida de soporte es real y hasta dónde llega.

El tratamiento, según la causa

Si el origen es la lengua, el trabajo pasa por incorporar la limpieza del dorso posterior a la rutina diaria, con un limpiador lingual y con la técnica correcta, que se enseña en consulta.

Si hay enfermedad de las encías, el tratamiento corresponde al área de periodoncia: retirar el sarro y la placa por debajo de la encía, eliminar las bolsas donde proliferan las bacterias y establecer un programa de mantenimiento. En casos seleccionados, el tratamiento periodontal se apoya en láser dental como complemento de la instrumentación.

Si hay caries, restauraciones filtradas o restos radiculares, se resuelven. Y si el problema es la sequedad bucal, se revisa la medicación con el médico que la pauta y se trabajan medidas que estimulen el flujo salival.

Cuando hay prótesis de por medio, se ajusta la rutina de limpieza y se comprueba el estado de la prótesis fija y removible, porque un ajuste deficiente retiene placa por mucho que se cepille.

Lo que puedes hacer cada día

Cepillarse los dientes dos veces al día es la base, pero no basta. La limpieza entre los dientes, con seda o con cepillos interdentales, es donde se juega buena parte del asunto, porque ahí es donde se acumula lo que el cepillo no alcanza. Añadir la limpieza de la lengua, mantener una buena hidratación y reducir el tabaco completan el cuadro.

Los colutorios ayudan de forma puntual, sobre todo los que actúan sobre los compuestos de azufre, pero enmascaran el olor si la causa sigue ahí. Un enjuague no sustituye a un tratamiento.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo saber si tengo mal aliento?

Uno se acostumbra a su propio olor, así que la autopercepción es poco fiable. Preguntar a alguien de confianza sigue siendo el método más práctico. En consulta se valora la boca y, si hace falta, se recurre a métodos de medición específicos.

¿El mal aliento viene del estómago?

Es la explicación más repetida y la menos frecuente en la realidad. La gran mayoría de los casos tiene origen oral. Las causas digestivas existen, como el reflujo, pero representan una minoría y se estudian cuando la boca está sana.

¿Por qué me huele el aliento al despertar?

Durante la noche baja mucho la producción de saliva, que es lo que limpia y neutraliza de forma natural. Con menos saliva, las bacterias trabajan sin freno. Es un fenómeno normal que desaparece con la higiene de la mañana. Si persiste durante el día, ya hay algo más.

¿Los niños pueden tener halitosis?

Sí, y las causas más comunes son distintas: respiración bucal, amígdalas, restos de comida entre los dientes de leche o caries no detectadas. Se valora desde odontopediatría, que revisa también los hábitos respiratorios.

¿La halitosis tiene solución definitiva?

Cuando se identifica y se trata la causa oral, la situación suele mejorar de forma sostenida si se mantienen la rutina de higiene y el programa de revisiones, aunque la evolución depende de cada paciente. Si la causa es sistémica o depende de una medicación necesaria, el enfoque pasa a ser de control más que de eliminación.

¿Sirve de algo cambiar de pasta de dientes?

Puede aportar algo en casos leves, sobre todo las fórmulas con compuestos que neutralizan el azufre. No resuelve una bolsa periodontal ni una caries, así que conviene no quedarse ahí si el problema es persistente.

Un problema con causa y con tratamiento

Si llevas tiempo dándole vueltas, lo más eficaz es que alguien mire la boca y descarte lo evidente. En la Clínica de Implantología Oral de San Fernando de Henares valoramos el estado de tus encías y tu higiene y te explicamos qué hay detrás. Escríbenos desde el formulario de contacto.