Ese latigazo breve al tomar algo frío, al respirar aire helado o al comer algo dulce lo conoce mucha gente. Es la sensibilidad dental, y se calcula que afecta a una parte considerable de la población adulta.
Se convive con ella durante años porque dura solo unos segundos y parece poca cosa. Lo que ocurre es que la sensibilidad casi siempre indica que algo está cambiando en el diente o en la encía, y ese algo suele ir a más.
Por qué se produce
La parte visible del diente está cubierta por esmalte, que es duro y aislante. Por debajo hay dentina, un tejido recorrido por miles de túbulos microscópicos que conectan con el nervio.
Mientras el esmalte está íntegro y la encía cubre la raíz, esos túbulos quedan protegidos. Cuando el esmalte se adelgaza o la encía se retrae y deja la raíz expuesta, los túbulos quedan abiertos al exterior. El frío, el calor o el dulce hacen que el líquido de su interior se mueva, y ese movimiento estimula el nervio. De ahí el pinchazo corto y agudo.
Las causas más habituales
- Retracción de la encía. Deja expuesto el cuello y la raíz del diente, que no tienen esmalte. Es la causa más frecuente en adultos.
- Cepillado demasiado enérgico. Apretar mucho o usar filamentos duros desgasta el diente en la zona del cuello y empuja la encía hacia arriba.
- Bruxismo. Apretar o rechinar desgasta el esmalte de las superficies de mordida y provoca microfracturas.
- Erosión ácida. Refrescos, cítricos, vinagres o reflujo disuelven el esmalte de forma progresiva.
- Enfermedad periodontal. La pérdida de soporte expone superficie radicular.
- Después de ciertos tratamientos. Limpiezas, empastes o blanqueamientos pueden dejar sensibilidad transitoria.
Cuándo la sensibilidad no es solo sensibilidad
Merece la pena saber distinguirlo. La sensibilidad dentinaria da un dolor breve, que aparece con el estímulo y desaparece en cuanto se retira. Suele afectar a varias zonas y es previsible.
Si en cambio el dolor persiste minutos después de retirar el frío, si aparece de forma espontánea sin que nada lo desencadene, si despierta por la noche o si se localiza en un único diente que además molesta al morder, ya no estamos ante sensibilidad. Eso apunta a una caries profunda, a una inflamación del nervio o a una fisura, y necesita exploración.
Cuando el nervio está afectado, el tratamiento entra en el terreno de la endodoncia, y cuanto antes se valore, más sencillo resulta conservar el diente.
Qué se puede hacer
El primer paso es identificar la causa, porque el tratamiento cambia según de dónde venga.
Si el origen es la técnica de cepillado, se corrige: cepillo de filamentos suaves, colocación en ángulo hacia la encía, movimientos cortos y sin apretar. Parece un detalle menor y es donde más se nota el cambio.
Si hay desgaste por apretamiento nocturno, el abordaje pasa por bruxismo y ATM, normalmente con una férula fabricada a medida sobre el registro de tu mordida, que reparte las fuerzas y protege las superficies.
Si el problema está en las encías, el trabajo corresponde a periodoncia, controlando la inflamación y frenando la retracción. En casos seleccionados se valoran técnicas de recubrimiento de la raíz expuesta.
Y sobre el diente en sí, en consulta se aplican productos desensibilizantes, barnices de flúor o selladores que ocluyen los túbulos. En zonas con desgaste marcado se restaura la superficie con composite.
Lo que puedes cambiar en casa
Usar una pasta específica para dientes sensibles y darle tiempo, porque su efecto es acumulativo y tarda algunas semanas en notarse. Evitar cepillarse justo después de tomar algo ácido, esperando al menos media hora, porque el esmalte queda temporalmente reblandecido. Reducir la frecuencia de refrescos y cítricos, que importa más que la cantidad. Y revisar la fuerza con la que cepillas: si los filamentos del cepillo se abren en un mes, estás apretando de más.
Preguntas frecuentes
¿La sensibilidad dental desaparece sola?
La que aparece después de un tratamiento, como una limpieza o un empaste, suele remitir en días o semanas. La que se debe a retracción de encía o a desgaste no desaparece por sí sola, porque la causa sigue presente, y tiende a aumentar con el tiempo si no se aborda.
¿Puedo blanquearme los dientes si los tengo sensibles?
Se valora caso por caso. Existen protocolos adaptados, con concentraciones y tiempos distintos, y suele recomendarse tratar antes la sensibilidad y las causas que la provocan. La decisión se toma en consulta tras explorar el estado del esmalte y de las encías.
¿Por qué me duelen los dientes después de una limpieza?
Al retirar el sarro pueden quedar expuestas superficies de raíz que estaban cubiertas por él. Esa sensibilidad es habitual los primeros días y disminuye conforme la encía se recupera y los túbulos se van cerrando.
¿Las pastas para dientes sensibles funcionan?
Actúan por dos vías: bloqueando los túbulos de la dentina o reduciendo la respuesta del nervio. Requieren uso continuado durante varias semanas para notar el efecto, y dejan de funcionar si se abandona su uso mientras la causa persista.
¿El frío en un solo diente es más preocupante?
Suele serlo, sí. La sensibilidad dentinaria tiende a afectar a varias zonas de forma simétrica. Un único diente que reacciona de forma distinta al resto, y sobre todo si el dolor dura tras el estímulo, merece revisión específica.
¿Enjuagarse con agua fría ayuda?
Alivia en el momento, pero no cambia nada de fondo y puede reforzar el hábito de evitar esa zona al cepillarse, que es lo que empeora la situación. Lo útil es identificar por qué está expuesta la dentina.
Si llevas tiempo evitando el frío
Merece la pena averiguar por qué. En la clínica exploramos el estado del esmalte, de las encías y de tu mordida para identificar el origen y proponerte el tratamiento que corresponde. Escríbenos desde el formulario de contacto y te damos cita.